El Museo de Dinosaurios de Salas (Burgos) exhibe en enero los restos de un ejemplar de peculiares características

BURGOS, 8 (EUROPA PRESS)

El Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) exhiben durante este mes los restos de un dinosaurio cuyos huesos viajaron 130 millones de años después, ya convertidos en piedra, de la comarca de Salas de los Infantes a Tubinga (Alemania) y cuya presencia en la ciudad serrana se enmarca en el programa «Un hallazgo singular».

Según informaron a Europa Press fuentes del espacio museístico, el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas visitó Tubinga en 2006 e intuyó el interés científico de esos fósiles, por lo que trabajó desde ese momento para su traslado temporal a España.

Dos años después, con los fósiles en España, se formó un equipo de trabajo formado por científicos del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), universidades del País Vasco y de Tubinga y los investigadores salenses dado que en una publicación de 1997 se asignaban los fósiles de Salas a la especie Iguanodon fittoni, un dinosaurio herbívoro de tamaño medio perteneciente al familia de los Iguanodóntidos.

Pero estos son objeto actualmente de una revisión profunda, de modo que se están creando especies nuevas y otras, bien conocidas, se han puesto en duda por lo que, en ese contexto, establecer la auténtica identidad de los fósiles salenses era un reto para los investigadores, quienes los estudiaron en detalle, viajaron a Londres y Bruselas para compararlos con los fósiles que sirvieron en su momento para describir las especies «clásicas» de dinosaurios iguanodóntidos y elaboraron los primeros trabajos científicos expuestos en dos congresos paleontológicos españoles.

Las vértebras del dinosaurio salense presentan una característica «muy peculiar» ya que poseen una espina neural muy larga y muy vertical, que sobresale de un pequeño centro vertebral al que supera en longitud unas 4,5 veces.

La conclusión de los investigadores, que se publicará en una revista científica internacional, es que no se trata del Iguanodon fittoni pero tampoco puede identificarse con ninguno de los iguanodóntidos europeos del Cretácico Inferior de hace 130 millones de años aproximadamente.

«La auténtica identidad de este dinosaurio no la conocemos y habrá que confiar en descubrimientos futuros que permitan estudiar una mayor parte de su esqueleto. Por el momento su estudio ha permitido ampliar un poco más la diversidad de especies que formaban la familia de los iguanodóntidos en Europa», señalaron desde el Museo.

Los restos de este dinosaurio consisten en seis vértebras y fragmentos de costillas aunque en realidad, la colección depositada en Tubinga, reunida en 1968 por el joven geólogo alemán Gerd Dietl, consta también de dos mandíbulas incompletas y once dientes de iguanodóntidos así como algunos dientes de dinosaurios carnívoros y de cocodrilos.

Aunque los fósiles originales retornarán a Alemania en febrero, el Museo de Dinosaurios salense expondrá posteriormente réplicas de los mismos.

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