Memoria para caras
Medicina

Memorizadores prodigiosos de caras

(NC&T) El nuevo estudio sugiere que la habilidad para el reconocimiento facial varía bastante entre los humanos. Una investigación previa determinó que el 2 por ciento de la población tiene prosopagnosia, una enfermedad caracterizada por una gran dificultad para reconocer rostros. Esta nueva investigación muestra por primera vez que otros son excelentes para el reconocimiento de rostros, lo cual indica que esa cualidad peculiar podría estar en un espectro, con la prosopagnosia en el extremo más bajo de la capacidad de reconocimiento y los memorizadores prodigiosos de caras en el extremo más alto.

La investigación ha sido dirigida por Richard Russell, del Departamento de Psicología en la Universidad de Harvard, y fueron coautores Ken Nakayama, también de esa universidad, y Brad Duchaine del University College de Londres.

En la investigación se realizaron pruebas estandarizadas de reconocimiento de rostros. Los memorizadores prodigiosos de caras obtuvieron en estos exámenes resultados muy por encima del promedio, y superiores a los obtenidos por cualquiera de los sujetos de control normales.

Por lo general, se asume que alguien puede tener una capacidad normal de reconocimiento de rostros o bien una capacidad mermada. Esta investigación demuestra que hay una tercera posibilidad, la de poseer una capacidad extraordinaria, y también que la habilidad, por tanto, tiene un amplio espectro de grados de eficacia.

Memoria para caras
Richard Russell. (Foto: Matt Craig/Harvard News Office)
Los resultados del estudio apoyan por tanto un modelo diferente del clásico para la habilidad de reconocer rostros, e incluso posiblemente para otros aspectos de la percepción. El nuevo modelo describe, en esencia, la existencia de muchos grados de eficacia con esas habilidades, a diferencia del clásico que sólo contempla el tener o el no tener esa capacidad.

Los memorizadores prodigiosos de rostros dicen que reconocen a otras personas con mucha más frecuencia de lo que ellos son reconocidos. Por esta razón, tal como señala Russell, a menudo tienden a fingir no reconocer a algunas personas con las que trataron superficialmente en el pasado, para evitar que parezca que le están dando una importancia excesiva a un encuentro fugaz con alguien.

Los memorizadores prodigiosos de caras son capaces de reconocer, por ejemplo, una persona que estaba de compras en la misma tienda con ellos dos meses atrás, incluso aunque no hubiesen hablado con ella. No tiene que haber una interacción significativa con la persona para que almacenen su cara en su memoria; las recuerdan sin ni siquiera sentir interés hacia ellas.

Una mujer en el estudio dijo que había identificado a otra en la calle que la había atendido como camarera cinco años atrás en una ciudad diferente. Su recuerdo era verdadero, ya que pudo confirmar que la otra mujer realmente había sido camarera en la otra ciudad. A menudo, los memorizadores prodigiosos de caras pueden reconocer a otra persona a pesar de cambios significativos en la apariencia, tales como el envejecimiento o un color de pelo distinto.

Si la habilidad para reconocer rostros varía a través de una escala tan grande y progresiva, en vez de ser clasificable en una de dos categorías, comprobar la eficacia de tal habilidad en una muestra lo bastante grande de población podría ser importante para aprender a evaluar el grado de eficacia de la capacidad en testigos oculares para así determinar la fiabilidad de su testimonio, o en las entrevistas para algunos trabajos, como los relacionados con la seguridad o con la verificación de la identidad de personas.


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