Medicina

Personalidad, percepción de la relación de pareja e interacción entre ambos miembros

(NC&T) Obviamente, hay una fuerte correlación entre cómo alguien percibe su relación de pareja y cómo se percibe a sí mismo, pero eso no implica que deba haberla entre cómo alguien se percibe a sí mismo y la calidad de su interacción con su cónyuge.

La cuestión que Ashley Holland y Glenn Roisman abordaron en su investigación es si los rasgos de la personalidad se reflejan no sólo en cómo las personas perciben sus relaciones, sino también en cómo se están comportando entre sí y cómo sus cuerpos responden mientras interactúan.

Las personas que participaron en el estudio (matrimonios, parejas de novios o parejas de amigos íntimos) empezaron respondiendo a una encuesta sobre su propia personalidad y la de sus compañeros sentimentales y la calidad de sus relaciones.

Esta parte del análisis confirmó algo que otros estudios habían constatado: La forma en que un individuo describe sus propios rasgos de personalidad se corresponde con cuán satisfecho o descontento está en su relación sentimental.

Percepción de la relación de pareja
Glenn Roisman y Ashley Holland. (Foto: L. Brian Stauffer)
Los investigadores también incluyeron otras dos mediciones de la calidad de las relaciones de los sujetos. La meta de los investigadores era comparar los datos suministrados por los propios sujetos con los obtenidos por la observación y las mediciones fisiológicas específicas. Éste es el primer estudio en utilizar los tres métodos.

Unos observadores especializados estudiaron filmaciones de los participantes en el estudio cuando debatían sobre sus afinidades y sus discordancias en su relación de pareja. Los observadores clasificaron a cada persona dependiendo de sus conductas positivas y negativas ante cada cuestión abordada. Tales conductas eran sonreír o fruncir el ceño, buscar el contacto con los ojos de la otra persona o evitarlo, y así sucesivamente. A cada participante se le dio una puntuación final que reflejaba el equilibrio entre las conductas positivas y negativas, y los atributos observados.

Los investigadores también midieron en los participantes el ritmo cardiaco y la conductancia de la piel durante sus interacciones. La conductancia de la piel es una medida de cuánto suda una persona. Otros estudios han establecido que el sudor es una señal de que la persona está haciendo un esfuerzo para controlar su conducta. Si una persona suda mucho cuando conversa con su pareja, es una señal de que experimenta una agitación nerviosa que le exige esforzarse para mantener el autocontrol.

Tanto la frecuencia de los latidos del corazón como la conductancia de la piel se han correlacionado con numerosos resultados de la evolución de una relación interpersonal, incluyendo la probabilidad de divorcio. "Si usted necesita inhibirse grandemente mientras tiene una conversación con su pareja sobre cuestiones acerca de las cuales es habitual dialogar y buscar soluciones, aquí hay un problema".

Los investigadores constataron que el modo en que los participantes se describían a sí mismos y a sus relaciones de pareja estaba poco vinculado con cómo se comportaban uno con el otro en el laboratorio. Esto sugiere que quienes estudian las relaciones de pareja no deberían fiarse sólo de lo que expone cada miembro acerca de sí mismo y de su cónyuge para llegar a una conclusión válida sobre el funcionamiento de la pareja.




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