Medicina

La testificación de los niños puede ser más fiable de lo que se ha venido creyendo

(NC&T) Valerie Reyna y Chuck Brainerd, profesores de desarrollo humano en la Universidad de Cornell, han desarrollado modelos matemáticos que pueden proporcionar la información más precisa hasta el momento sobre las causas de los recuerdos falsos.

Reyna y Brainerd argumentan que los recuerdos son capturados y grabados de forma separada y diferente en dos partes distintas de la mente.

Los investigadores, coautores de "The Science of False Memory" ("La Ciencia de los Recuerdos Falsos") (Oxford University Press, 2005), sostienen que los niños dependen más fuertemente de una parte de la mente que graba "lo que concretamente ocurrió", mientras que los adultos dependen más de otra parte de la mente que registra "el significado de lo que ocurrió". Como consecuencia, según ellos, los adultos son más propensos a recuerdos falsos, lo cual puede ser extremadamente problemático en procesos judiciales.

La investigación de Reyna y Brainerd muestra que los recuerdos basados en significados son en gran medida responsables de los recuerdos falsos, especialmente en testigos adultos. Pero en los niños, la habilidad para extraer significado a partir de la experiencia se desarrolla lentamente, por lo cual es más probable que los niños proporcionen un testimonio preciso.

Testificación de los niños
La memoria tiene dos "mentes". (Foto: Zina Deretsky/National Science Foundation)
"Debido a que los niños tienen menos registros de experiencia basados en significados, son menos propensos a formar recuerdos falsos", recalca Reyna. "Pero la ley asume que los niños son más susceptibles a experimentar recuerdos falsos que los adultos".

"Los tribunales piden al testigo decir la verdad y nada más que la verdad", plantea Brainerd. "Asumen que los testigos serán sinceros o mentirán, pero hay una tercera posibilidad que ahora está siendo reconocida: Los recuerdos falsos".

Las teorías tradicionales de la memoria asumen que los recuerdos de una persona se basan en la reconstrucción del acontecimiento, especialmente después de un intervalo de algunos días, semanas o meses. Sin embargo, en la hipótesis de Reyna y Brainerd las personas almacenamos dos tipos de registros de experiencia o recuerdos: Los recuerdos de lo que concretamente ocurrió, y los registros de experiencia basados en la comprensión de una persona sobre lo ocurrido, o lo que el evento significó para esa persona. Estos registros de experiencia estimulan recuerdos falsos debido a que almacenan impresiones sobre lo que un acontecimiento significó para esa persona, lo cual puede no concordar con lo que realmente ocurrió.

Los recuerdos falsos pueden ser identificados cuando los testigos describen con exactitud lo que recuerdan pero se demuestra que esos recuerdos son falsos basándose en otros hechos irrefutables.

Cuando los registros de experiencia son especialmente fuertes, pueden producir recuerdos fantasma, es decir, recuerdos ilusorios y vívidos de cosas que no ocurrieron.

Debido a que el testimonio del testigo es la evidencia primaria en muchos procesos judiciales, los recuerdos falsos son una razón predominante de sentencias condenatorias contra personas inocentes.




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