Aprendizaje de un segundo idioma
Medicina

El aprendizaje de un segundo idioma, ¿depende por completo de nuestra mente?

(NC&T) "Nuestro estudio vincula la anatomía cerebral con la habilidad de aprender una segunda lengua en la edad adulta", resume Patrick Wong, uno de los autores de esta investigación.

Basándose en el tamaño del giro de Heschl, una estructura cerebral que no acostumbra a ocupar más del 0,2 por ciento del volumen cerebral, los investigadores descubrieron que podían predecir, incluso antes de exponer a los participantes del estudio a una lengua inventada, cuales serían los individuos que tendrían mayor éxito al tratar de aprender 18 palabras de ese pseudoidioma.

Wong y sus colegas midieron el tamaño del giro de Heschl, una estructura con la forma de un dedo, tanto en el lado derecho del cerebro como en el izquierdo, empleando un método desarrollado por los coautores Virginia Penhune y Robert Zatorre del Instituto Neurológico de Montreal. Zatorre y Penhune son bien conocidos por su investigación sobre el procesamiento del lenguaje humano y de la música en el cerebro.

En el estudio también han participado Catherine Warrier, Anil K. Roy y Todd Parish (Universidad del Noroeste), así como Abdulmalek Sadehh (Universidad de Virginia Occidental).

Este estudio es el primero en tener en cuenta el valor predictivo de una estructura cerebral para el aprendizaje lingüístico, incluso antes de que comience dicho aprendizaje. En concreto, los investigadores midieron el tamaño del giro de Heschl de los participantes en el estudio mediante la resonancia magnética, incluyendo cálculos del volumen de materia gris y blanca.

Los investigadores descubrieron que sólo el tamaño del giro de Heschl izquierdo era el responsable de la diferencia.

Los estudios anteriores se han concentrado en la conexión entre la estructura cerebral y la habilidad de un participante para identificar los sonidos individuales del habla de forma totalmente aislada, en lugar de en el aprendizaje de los sonidos en un contexto lingüístico. Otros se han centrado en la conexión entre la estructura cerebral y las habilidades ya existentes para el lenguaje.

"Nuestro estudio demuestra la existencia de un vínculo entre la biología y la lingüística, pero no estamos afirmando que sólo importe la biología cuando se trata de aprender una segunda lengua", matiza Wong. "Los adultos con volúmenes más pequeños de materia gris en el giro de Heschl izquierdo no deben caer en la idea derrotista de que nunca podrán aprender otro idioma. Ya estamos probando estrategias diferentes de aprendizaje para los participantes a los que hemos pronosticado mayores dificultades para aprender otro idioma: Nuestro propósito es ver si modificando las estrategias estándar de aprendizaje se logra mejorar éste en tales personas".
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