Medicina

La dismorfofobia puede estar vinculada a ciertas anomalías cerebrales


(NC&T) Sanjaya Saxena, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (UCSD), está dirigiendo un estudio para identificar anomalías en la estructura y actividad cerebrales que puedan estar asociadas al TDC, y determinar cómo estas anomalías cambian con el tratamiento. Éste es el único estudio actual de esta clase en el mundo. El proyecto emplea tomografía por emisión de positrones (PET) y resonancia magnética por imágenes (MRI) para obtener un mejor conocimiento sobre cómo funciona el cerebro en individuos con TDC.

Los pacientes con trastorno dismórfico corporal viven angustiados, tratando de ocultar su "grave defecto". Algunos exhiben una severa conducta evasiva; por ejemplo, sólo salen de sus hogares al amparo de la oscuridad, o tratan de camuflarse cuando están en público. Muchos de ellos creen que la única solución a su problema es la cirugía plástica.

Este trastorno es muy diferente de la vanidad o el narcisismo. Los pacientes con TDC tienen miedo, y están muy acomplejados. Se avergüenzan de sí mismos, y en ellos las tasas de depresión y suicidio son altas. El trastorno se halla con igual frecuencia en hombres y en mujeres. Algunos varones sufren de una versión particular conocida como dismorfofobia muscular, caracterizada por rasgos de conducta tales como el entrenamiento físico extremo del cuerpo y el uso de esteroides, debido a que erróneamente se ven a sí mismos como débiles y en baja forma.

Algunos pacientes hacen visitas repetidas al cirujano plástico y al dermatólogo buscando tratamiento, pero nunca están satisfechos. Alrededor de la mitad de los pacientes con TDC no son conscientes de que sufren un trastorno psicológico, mientras que los demás saben que objetivamente su físico es correcto, pero no pueden evitar el impulso de remediar sus "defectos" físicos.

El tratamiento psiquiátrico para estos pacientes es difícil, pero con terapia y/o medicación, incluso los que no aceptan que el problema está en su mente y no en su cuerpo, se pueden recuperar.

El estudio de la UCSD incluye exploraciones con PET y MRI para hacer mediciones de estructuras y procesos cerebrales, junto con pruebas neuropsicológicas de memoria, aprendizaje, atención, toma de decisiones, y habilidades visuales-espaciales.

Saxena cree que el TDC puede estar genéticamente ligado a otros trastornos obsesivos-compulsivos, los cuales él ya mostró en estudios anteriores que están relacionados con cambios fisiológicos en áreas específicas del cerebro.


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