Medicina

El observatorio ALMA, útil también para la investigación médica de montaña

(NC&T) Localizado a 5.000 metros sobre el nivel del mar, en el desierto chileno de Atacama, ALMA es el observatorio astronómico más alto asentado sobre tierra firme. Esta propiedad será bien aprovechada por instituciones académicas de Chile y de Europa para estudiar la respuesta humana a las condiciones extremas impuestas por estas altitudes.

El observatorio ALMA, el observatorio ESO y la Universidad de Antofagasta han lanzado oficialmente un acuerdo de colaboración que también involucra a la Universidad de Chile y a la Universidad de Copenhague (Dinamarca). Este acuerdo de cooperación recientemente establecido busca contribuir a la investigación científica acerca de la fisiología y la medicina de altitud, y otras áreas relacionadas.

Un número creciente de personas son expuestas periódicamente a bruscos cambios de altitud, no sólo para la investigación astronómica. Estancias cortas a gran altura se alternan con estancias también cortas a nivel del mar, pero los turnos correspondientes son establecidos mediante decisiones que no se basan en argumentos científicos. Con este proyecto, los investigadores esperan mejorar el conocimiento y los procedimientos de prevención con el propósito de proteger la salud a largo plazo de los operarios, ingenieros y científicos del ALMA y centros similares, así como a sus visitantes, de todas las edades y condiciones físicas.

En muchas partes del mundo, bastantes personas cambian sistemáticamente entre el nivel del mar y una gran altitud, trabajando, por ejemplo, en minas montañosas. Esto les somete a duras condiciones que pueden afectarles en la salud, el bienestar y el rendimiento laboral.

Investigación médica de montaña
Trabajando a gran altitud. (Foto: ESO)
Una aclimatación adecuada a una altitud de 2.500 metros requiere cerca de dos semanas, y de tal circunstancia los científicos pueden inferir que ascender a los 5.000 metros podría requerir más de un mes para alcanzar una aclimatación completa.

Sin embargo, los efectos a corto y largo plazo de los cambios regulares de altitud entre el nivel del mar y las cotas altas han sido escasamente estudiados en términos biomédicos. Se necesitan directrices basadas en conocimientos científicos para lograr una gestión y unos cuidados preventivos apropiados bajo estas condiciones, y el nuevo proyecto ayudará a llenar este vacío.

Entre los estudios a ser realizados, algunos requerirán el seguimiento continuo del cuerpo humano a través de dispositivos portátiles, incluyendo mediciones de los niveles hormonales y la aplicación de pruebas psicométricas. Todas las mediciones a 5.000 metros serán realizadas de forma voluntaria, bajo estrictos protocolos de seguridad.

Los síntomas que se registran en casos agudos del mal de montaña (conocido también como enfermedad de las alturas) son: dolor de cabeza, vómitos, malestares gastrointestinales, fatiga e insomnio que, dependiendo de su intensidad, disminuyen la capacidad de realizar hasta las actividades más rutinarias.

Los valiosos datos que el proyecto de investigación reunirá aumentarán nuestro conocimiento de la fisiología humana en ambientes extremos, lo que permitirá establecer recomendaciones para mejorar el bienestar y la salud, no sólo del personal de los observatorios de gran altura, sino también para los operarios de ciertas explotaciones mineras y de quienes trabajan en la Antártida.
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