Rayos X
Medicina

Los protones podrían sustituir a los Rayos X en la radioterapia

(NC&T) La idea fundamental es aprovechar la capacidad de matar células que poseen los protones (núcleos desnudos de átomos de hidrógeno), para destruir las células cancerosas antes de que éstas maten al paciente. En todo el mundo, el uso de la radioterapia depende ahora fundamentalmente de una emisión de rayos X, que mata a las células cancerígenas pero también puede dañar muchas células normales que estén en su recorrido.

Los investigadores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y sus colaboradores, prevén, y actualmente ya lo están creando, un acelerador atómico del tamaño de una habitación, que costará mucho menos que los aceleradores de haces de protones existentes, que disparan partículas subatómicas en el tumor, mientras reducen al mínimo los daños en los tejidos normales que lo rodean. Esperan tener su primer sistema hospitalario en servicio a fines del 2007.

El físico Timothy Antaya, supervisor técnico en el Centro de Fusión y Ciencias del Plasma del MIT, estuvo abocado intensamente en la tarea de desarrollar el nuevo sistema, y ahora está trabajando para hacerlo realidad. Argumenta que la protonterapia "podría cambiar el método de radioterapia primario" cuando las nuevas máquinas sean puestas en funcionamiento.

La ventaja principal de los protones es que son bastante energéticos, y además esta energía puede ser controlada y así producen menos daños colaterales en los tejidos normales, en comparación con los potentes haces de rayos X. Los protones entran en el cuerpo a través de la piel y los tejidos, alcanzan el tumor y se detienen allí, reduciendo al mínimo otros daños.

Los protones tienen mucha más masa que los fotones de los rayos X. Éstos tienden a pasar directamente a través del tejido, pudiendo dañar las células vivas normales con las que se topen a lo largo de su trayectoria. Los efectos secundarios a menudo incluyen quemaduras de piel y otras formas de daños en tejidos.

Las nuevas máquinas, de hecho, deberían permitir a los especialistas en radioterapia depositar una dosis mayor de energía destructiva dentro del tumor, pero evitando en buena medida dañar los tejidos normales circundantes. Se espera que esto aumente las tasas de control de tumores mientras se reducen de manera significativa los efectos secundarios.

Debido a su alta energía y precisión de control, ya se han utilizado en el pasado los protones como balas anticáncer, con resultados prometedores.

Ahora, Antaya y sus colegas del MIT y de la compañía Still River Systems Inc. piensan que pueden proporcionar la nueva máquina por menos dinero que las diseñadas primero, haciendo que ocupe una sala de tamaño moderado en el hospital, y alcanzando mejores resultados que la radioterapia con rayos X.
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