Medicina

Una nanobomba contra el cáncer


Balaji Panchapakesan, profesor de ingeniería eléctrica e informática de la Universidad de Delaware (UD) es el investigador principal de un equipo que incluye a Eric Wickstrom, profesor de bioquímica y biología molecular de la Universidad Thomas Jefferson de Filadelfia, y su estudiante Greg Cesarone, y a los estudiantes graduados de la UD Shaoxin Lu, Kousik Sivakumar y el investigador posdoctoral Kasif Teker.

Ésta es una investigación básica, en la fase inicial de exploración y que requerirá de extensas comprobaciones y años de ensayos clínicos antes de que las nanobombas realmente puedan usarse en aplicaciones médicas para tratar a seres humanos.

Las nanobombas son el resultado del trabajo durante los últimos dos años con los nanotubos de carbono, que son átomos de carbono colocados en forma tubular.

Originalmente, el equipo de investigación estudiaba el uso de los nanotubos de carbono como vehículos para el suministro de medicamentos. Debido a que son más pequeños que una célula, los nanotubos pueden permitir inyectar fármacos en células individuales de un modo muy selectivo.

Cuando emprendieron sus variados experimentos, el equipo hizo un descubrimiento sorprendente. Cuando los átomos se colocan en formas y configuraciones diferentes, toman propiedades distintas en la escala nanométrica. Panchapakesan y sus colegas estaban experimentando con las moléculas y evaluando sus propiedades térmicas y ópticas, cuando encontraron que podían activar explosiones microscópicas de nanotubos en una amplia variedad de condiciones.

Las nanobombas son simplemente eso, diminutas bombas a escala nanométrica. Una vez que son expuestas a la luz y al calor resultante, empiezan a explotar una detrás de otra.

Nanobomba contra el cáncer
Balaji Panchapakesan. ((Foto: University of Delaware/Kathy F. Atkinson))
Cuando los investigadores de la UD vieron las explosiones, comprendieron que podría ser posible usar bombas microscópicas para matar las células cancerosas. Lograron recrear las explosiones en soluciones que incluían agua, fosfato y sal, lo que significa que las nanobombas podrían usarse en el cuerpo humano.

Las nanobombas son muy selectivas, de actuación muy localizada, y mínimamente invasivas. Representan una gran promesa como agentes terapéuticos para eliminar células cancerosas, porque su onda de choque las mata y además destruye las sendas biológicas que transportan las instrucciones para generar nuevas células cancerosas adicionales, y a las pequeñas venas que nutren a las células enfermas. Las nanobombas también pueden extenderse sobre una amplia área, para causar daños estructurales a las células cancerosas cercanas.

Panchapakesan y sus colegas aseguran que el método es mucho mejor que la quimioterapia moderna, la cual no es selectiva y mata células cancerosas pero también a las normales, produciendo una disminución en la calidad de vida del paciente.


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