Medicina

El archivo del duelo

El Archivo del Duelo analizará los mecanismos de cohesión social que llevan a una sociedad a salir de una crisis. El material es de gran interés para desarrollar herramientas para profesionales que deben atender "in situ" a víctimas y heridos en catástrofes similares. El Archivo también es relevante para la "construcción de la memoria", dentro de lo que la propia UNESCO considera como patrimonio inmaterial y oral. Hay una anécdota que revela hasta qué punto las personas no se pueden abstraer de la tragedia. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, los niños en las escuelas de los Estados Unidos empezaron a introducir espontáneamente en sus canciones y juegos frases y elementos que hacían referencia a los atentados de las torres gemelas, a pesar de que en los colegios se había silenciado el tema.

La anécdota la explica Cristina Sánchez, antropóloga e investigadora del CSIC en el Instituto de la Lengua Española y coordinadora del proyecto del Archivo del Duelo. Hay que tratar y hablar de estos temas, afirma esta experta, "y desde la antropología se puede desarrollar material para estos casos". Si se comprende cómo reaccionan las personas ante el dolor o la violencia, añade esta investigadora, "podemos desarrollar herramientas que ayuden a profesionales como profesores, asistentes sociales, terapeutas o profesionales de equipos de emergencia".

Este es uno de los objetivos principales del Archivo del Duelo, que se realiza con financiación propia del CSIC y del Ministerio de Educación y Ciencia a través de un proyecto del Plan Nacional de I+D que les acaban de conceder. La iniciativa del Archivo del Duelo nació en abril de 2005, cuando tras los atentados del 11 de marzo en España y la ya conocida respuesta de la sociedad (que se volcó en depositar flores, velas, escritos y todo tipo de objetos para manifestar su homenaje a las víctimas), RENFE decidió conservar esos objetos y cederlos al CSIC para su clasificación y estudio. Parte del fondo también son los centenares de mensajes y correos electrónicos que inundaron la red.

En una primera fase, el equipo del Departamento de Antropología del Instituto de la Lengua del CSIC que desarrolla el proyecto ha ordenado y clasificado los materiales que forman parte del fondo. Esta catalogación incluye la limpieza y almacenamiento adecuado de los documentos en depósitos, así como la obtención de fotografías digitales de cada uno de los objetos. Las fotografías servirán para elaborar una base de datos digital, que permitirá localizar y rescatar los documentos y objetos a partir de diferentes claves, como el país de procedencia, el idioma (en el caso de documentos escritos) o por tipo de objeto.

Actualmente está todo digitalizado y se está empezando a elaborar la base de datos en colaboración con la Unidad de Coordinación de Bibliotecas del CSIC. "Después de que toda la colección esté catalogada y ordenada, RENFE y CSIC decidirán dónde se depositará de forma definitiva", puntualiza la investigadora Cristina Sánchez.

Uno de los objetivos del estudio del archivo es entender e interpretar esas manifestaciones espontáneas de Duelo. "Lo importante aquí no es el objeto en sí sino la gente", detalla Sánchez, "cómo se cohesionó la ciudadanía y los vehículos expresivos que escogió para manifestar su duelo, rabia, frustración y solidaridad". Aspectos como éstos ayudan a comprender la reacción de las personas ante la tragedia, algo muy necesario en una sociedad en la que "las manifestaciones de Duelo se han ido empequeñeciendo".

Con el mismo objetivo, los responsables del archivo del Duelo están documentando, con grabaciones de audio y vídeo, las reacciones de personas y colectivos que vivieron el atentado en primera línea (heridos, bomberos, profesionales del SAMUR, fotógrafos o trabajadores de RENFE, entre otros). Todo el trabajo se está realizando con la colaboración de expertos de la Library of Congress (EE.UU.), una de las instituciones con más experiencia en iniciativas similares. De hecho, en 1941 y tras los bombardeos de Pearl Harbour, la Library of Congress salió a la calle para grabar las reacciones de la gente ante los bombardeos y, después, ante la inminente entrada del país en la II Guerra Mundial -grabaciones que con los años se han convertido en un testimonio excepcionales de la época. El equipo también cuenta con el apoyo de becarios del College of William and Mary, Virginia (EE.UU.).

Las aplicaciones que se pueden derivar del proyecto del Archivo del Duelo son diversas. Por un lado, se está ayudando a "construir la memoria futura y a disponer de un conocimiento y unos fondos que después pueden ser útiles".

Lo de construir la memoria no es baladí. Poco tiempo después de los atentados del 11 de marzo, explica Cristina Sánchez, se empezaron a publicar libros sobre los hechos basándose en la visión oficiales y la que había sido retransmitida a través de los medios de comunicación, que habían sido las más inmediatas. Pero "queda todavía por estudiar y documentar todos los puntos de vista de la sociedad".

En este sentido, el Archivo puede contribuir a esa documentación. Los objetos y documentos son un testimonio relevante de las diferentes capas sociales. Debidamente analizados por profesionales y expertos, pueden ser usados por la industria cultural. Por ejemplo, es muy interesante, detalla la experta, ver la "variabilidad religiosa en las manifestaciones, el uso de iconografía civil o la diferencia entre las manifestaciones de los diferentes colectivos de inmigrados o el gran influjo de los medios de comunicación".

Archivo del duelo
La antropóloga Cristina Sánchez (de pie, en el centro) con algunos de los miembros del equipo del Archivo del Duelo. (Foto: R+D CSIC )
Otras aplicaciones derivan del conocimiento que se pueda extraer de ellos. "Los dibujos realizados por niños", detalla Cristina Sánchez, "sirven para entender y hacer entender a otros niños tragedias similares". Iniciativas similares se han desarrollado en algunas escuelas con niños palestinos e israelitas, donde se trabaja en una aproximación al duelo de las familias. En este sentido, el fondo es una fuente de material interesante, no sólo para la antropología, sino para la psicología y la producción de material educativo. También para desarrollar herramientas o protocolos de actuación con las que enfrentarse a otras catástrofes.

Para dar contenido y coherencia a los memoriales y las exposiciones que se puedan realizar también resultara muy útil el trabajo que se está realizando en el proyecto. Se trata, en definitiva, de comprender esas manifestaciones sociales, afirma Cristina Sánchez. "Aquello que se conserva es lo que va a formar parte de la memoria social, y se conserva lo que se considera más valioso, pero para poder dar valor, es preciso comprender y analizar".

El proyecto del archivo del Duelo es uno de los que se están analizando en el CSIC en el marco de una iniciativa para favorecer la transferencia de conocimientos a la sociedad desde las Humanidades y las Ciencias Sociales, iniciativa realizada por el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (CSIC-UPV), con la colaboración de la Oficina de transferencia de tecnología y del Área de divulgación y cultura científica del CSIC.


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