Medicina

Efectos analgésicos del sabor dulce

En el estudio, realizado por investigadores del Centro Monell de Química de los Sentidos, sobre 198 niños con edades situadas entre los 5 y los 10 años, y sus madres, se determinó la preferencia por el sabor dulce. Los niños como grupo preferían niveles más altos de dulzor (sacarosa) que los adultos, seleccionando una concentración favorita que equivalía a agregar 11 cucharillas de azúcar en un vaso con casi un cuarto de litro de agua. Como referencia, un cuarto de litro de soda contiene aproximadamente 6 cucharillas de azúcar.

Había diferencias individuales en ambos grupos de edad, con aproximadamente la mitad de los niños y un cuarto de las madres prefiriendo concentraciones de sacarosa al 24 por ciento (14 cucharillas para casi un cuarto de litro de agua) o incluso mayores.

Para evaluar la respuesta al dolor, los investigadores utilizaron un modelo clásico que consiste en medir cuánto tiempo son capaces los individuos de mantener sus manos en un baño de agua fría a 10 grados Celsius. La prueba fue repetida dos veces. En una, la persona tenía en su boca la solución de sacarosa al 24 por ciento, y en la otra sólo agua.

En niños de peso normal, la propiedad del sabor dulce (sacarosa) para mitigar el dolor estaba relacionada con el grado de preferencia por la sacarosa, provocando la reducción del dolor en niños que preferían una alta concentración de sacarosa, pero no en quienes preferían niveles más bajos.

Sin embargo, cuando se consideró el peso del niño, la eficacia de la sacarosa como analgésico fue menor en los niños con sobrepeso o próximos a tenerlo que preferían niveles más altos de dulzor.

Este hallazgo intrigante puede reflejar diferencias en sistemas químicos cerebrales. Se necesitan claramente estudios adicionales para evaluar cómo los hábitos dietéticos y las diferencias individuales contribuyen en la preferencia por el gusto dulce en niños, y también sus consecuencias fisiológicas.

A diferencia de los niños, el gusto dulce no resultó un analgésico eficaz para las madres, sin importar el nivel de dulzor preferido por ellas. Incluso las mujeres que prefirieron altos niveles, similares al seleccionado por la mayoría de niños, no evidenciaron una respuesta analgésica a la sacarosa. Así, esta carencia durante la edad adulta no es, al parecer, debido a la baja preferencia por la sacarosa que se constata de manera global en los adultos.


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