Percepción tres dimensiones
Medicina

Capacidad precoz de imaginar en tres dimensiones

(NC&T) Samuel, de cinco meses de edad, no parece del todo preocupado de que su ojo derecho esté cubierto. Hace ruiditos alegremente y tira de la cortina blanca enfrente de su nariz, hasta que es levantada por una fuerza invisible.

Ahora Samuel observa un tablero de ajedrez dibujado en perspectiva, con la parte superior alejándose. En este fondo se ven dos hipopótamos anaranjados; Samuel mira hacia ellos con interés y trata de agarrar al que está ubicado un poco más abajo que el izquierdo, pero no lo consigue y la cortina se cierra. Después de unos segundos, se alza de nuevo la cortina y observa dos pelícanos. Esta vez la figura izquierda está más abajo que la derecha. Samuel trata de alcanzar el pico rojo brillante del ave, pero no lo logra y la cortina cae. Después de dos docenas de repeticiones, una voz dice: "Gracias, eso es todo" y así termina la prueba.

Laura Hemker, que realiza su doctorado en el Instituto de Psicología de la Universidad de Bonn, explica que ella y su grupo están estudiando la capacidad de percepción de perspectiva de los bebés. El problema es que hasta el más listo no puede explicar, a la edad de cinco meses, lo que puede ver. Por esta razón los investigadores en el equipo tuvieron que diseñar un artificio que les permitiera detectar las facultades perceptivas de sus pequeños conejillos de indias. "Si se ofrecen dos juguetes a un bebé, escogerá el más próximo", explica Laura Hemker. "Nos valemos de esto para nuestro experimento". Colocaron el tablero de ajedrez delante de 20 bebés de siete meses de edad, y 20 de cinco meses. Debido a la perspectiva, los juguetes más bajos parecen más cercanos, aunque esto es sólo en el caso de que el observador tenga cubierto un ojo, pues, de otro modo, los datos estereoscópicos proporcionados por ambos ojos cancelan el efecto de aparente perspectiva del tablero de ajedrez, con lo cual, los niños escogen cualquier juguete al azar, al reconocer que todos están cerca.

Percepción tres dimensiones
El bebé Samuel. (Foto: U. de Bonn)
En caso de que los bebés a tan corta edad fuesen incapaces de interpretar en tres dimensiones las imágenes bidimensionales percibidas al tener un ojo tapado, no se decantarían preferentemente por el juguete que parece más cercano al estar más bajo. En las pruebas, 19 de los 20 bebés de siete meses de edad escogieron el juguete más bajo. Incluso en el caso de los bebés de cinco meses de edad, fueron 16 de 20 los que hicieron lo mismo, toda una sorpresa para los psicólogos, ya que se creía que los bebés no adquieren esta habilidad hasta alrededor de los siete meses. Los descubrimientos parecen apuntar hacia un proceso continuo de desarrollo: los bebés saben interpretar la profundidad de campo a una edad muy temprana; y a medida que crecen, mejor opera esta facultad.
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