Ingeniería

No es eficaz copiar a la naturaleza para volar

(NC&T) Ninguno de los artefactos que sí han logrado volar se ha parecido alguna vez a las criaturas aladas de la naturaleza, y actualmente hay muy poco en común entre cualquier avión corriente y un animal volador, a pesar de los patrones de vuelo similares. En una era en que los ingenieros están aprovechando cada vez más los diseños de la naturaleza, entender esta paradoja se hace aún más importante.

Jim Usherwood, del RVC (Royal Veterinary College), ha estudiado las razones que se encuentran detrás de estas diferencias en la aerodinámica, y ha llegado a la conclusión de que, en este caso, los científicos deben ser más precavidos antes de imitar a la naturaleza.

Usherwood cree que la razón de que las criaturas que vuelan no se parezcan a las máquinas hechas por el hombre tiene que ver casi exclusivamente con la necesidad de batir las alas. "Las alas de los animales, a diferencia de las hélices, tienen que moverse hacia arriba, detenerse, moverse hacia abajo, detenerse y vuelta a empezar, para así lograr la suficiente sustentación en el aire; los animales se han olvidado de inventar las hélices, de igual modo que olvidaron inventar las ruedas", argumenta Usherwood.

La idea es que tanto la forma de las alas como su uso pueden entenderse mejor si se recuerda el esfuerzo de batirlas, lo que explica por qué los buitres no se parecen a los planeadores de fabricación humana, y por qué la mayoría de las criaturas aladas, desde las moscas a las palomas, vuelan de una forma que resulta muy poco eficaz comparada con cómo lo hacen nuestras aeronaves.

Copiar a la naturaleza para volar
Estudio del vuelo de una paloma. (Foto: Structure and Motion Laboratory, Royal Veterinary College)
La investigación realizada por Usherwood se ha centrado en criaturas tan diversas como las libélulas y las codornices. Actualmente, está investigando el compromiso que afrontan las criaturas aladas para lograr compaginar los requisitos aerodinámicos y la capacidad de superar la inercia para generar la sustentación en el aire.

Usherwood cree que las lecciones de todos estos estudios llevan a la misma conclusión: "Mi trabajo debería servir de recordatorio de que debemos tener cautela al copiar a la naturaleza. Hay mucho interés en construir microvehículos aéreos autónomos que batan sus alas, al asumir que pueden presentar toda clase de ventajas en cuanto a maniobrabilidad, velocidad y demás. Sin embargo, hay una tendencia a dar por hecho que la biología es eficaz, y yo diría que, incluso en los tamaños muy pequeños, siempre se sostendrá mejor en el aire un helicóptero que un vehículo que bata sus alas".




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