Ingeniería

Analisis sobre el etanol confirma las ventajas de usar biocombustibles

(NC&T) Este estudio ha sido realizado por científicos del MIT.

Independientemente del balance de energía, reemplazar la gasolina con etanol derivado del maíz reduciría considerablemente el consumo de petróleo, porque la producción de biomasa y el proceso de conversión requieren poco petróleo. Otros análisis del MIT muestran que producir etanol de fuentes celulósicas como las gramíneas tiene un potencial mucho mayor para reducir el empleo de combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El gobierno estadounidense está impulsando el uso de etanol como una alternativa, de disponibilidad nacional, frente al consumo de gasolina. Pero la mayor parte del etanol estadounidense se elabora hoy a partir del maíz, y hacer crecer al maíz y convertir los corazones de las mazorcas en alcohol consume grandes cantidades de energía, comparables a las contenidas en el etanol producido. Fabricar etanol a partir del follaje del maíz, de otros desechos agrícolas, y de gramíneas silvestres, consumiría menos energía, pero las tecnologías para convertirlos en etanol no serán económicamente factibles al menos durante los próximos cinco años.

Usar etanol derivado del maíz en lugar de la gasolina, ¿aumenta en realidad el consumo de energía y las emisiones, como plantean algunos investigadores? ¿Por qué otras investigaciones sostienen la conclusión contraria?

Ventajas de los biocombustibles
Tiffany Groode. (Foto: Sloan Automotive Lab)
Para responder a estas preguntas, Tiffany A. Groode, (Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT), realizó su propio estudio, supervisada por el profesor de Ingeniería Mecánica John B. Heywood.

Empleando una técnica llamada análisis del ciclo de vida, ella estudió el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero asociados con cada paso en la producción y el empleo del etanol, desde el crecimiento de los cultivos hasta su conversión a alcohol. Finalmente, calculó también los efectos derivados de los diferentes contenidos energéticos de la gasolina y del etanol.

Aunque la mayoría de los estudios siguen estos mismos principios, ella añadió uno nuevo: incorporó la incertidumbre asociada con los valores de muchas de las entradas. Siguiendo una metodología desarrollada por Jeremy Jonson (recién graduado en el MIT), empleó no un valor único para cada variable del sistema (como por ejemplo, las cantidades requeridas de fertilizantes), sino una gama de valores junto con la probabilidad de que cada uno de estos valores pueda resultar ser correcto. En un análisis simple, su modelo es ejecutado miles de veces con valores de entrada cambiantes, generando un amplio abanico de resultados, algunos más probables que otros.

Basándose en los resultados más probables, concluyó que viajar un kilómetro empleando etanol consumiría más energía que viajar la misma distancia empleando gasolina. Sin embargo, análisis posteriores mostraron que varios factores pueden cambiar fácilmente los resultados, haciendo al etanol procedente del maíz un combustible más "verde".

Sembrar más maíz podría no ser el mejor camino para generalizar la producción de etanol. Otras opciones incluyen emplear los desechos del campo de maíz (el follaje y tallos que quedan en el campo después de la cosecha), o sembrar un "cultivo energético", como pudieran ser algunos pastos específicos que actualmente están bajo estudio.


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