Ingeniería

Sensor para los tensioactivos de uso doméstico


(NC&T/R+D CSIC) Los tensioactivos de los detergentes son, por volumen, los contaminantes más importantes en las aguas residuales. Los tensioactivos que más se utilizan son los de uso doméstico, los denominados "linear alquilbenzenosulfonatos" (LAS). El año 1988, su consumo a nivel mundial fue de 1,3 millones de toneladas, cifra que diez años más tarde pasó a 2,4 millones de toneladas.

Los tratamientos fisicoquímicos de las plantas depuradoras eliminan generalmente hasta el 98% de estos tensioactivos del agua que entra. Los tratamientos de precipitación y adsorción desplazan hasta un 70% de los LAS del agua al barro. La biodegradación es más rápida para algunos de estos tensioactivos.

Sin embargo, dado que la cantidad de tensioactivos que hay en las aguas residuales es tan elevada, algunas cantidades de LAS junto con sus subproductos intermedios, los sulfofenil carboxilatos (SPC), pueden quedar sin extraerse de las aguas. Estos últimos son compuestos de los denominados polares, que quedan disueltos en el agua (por eso se halla más cantidad de ellos en las aguas que en los barros de las depuradoras). De todas formas, la toxicidad que presentan, tanto de los LAS como de los SPC, es baja, considerando los niveles a los que se detectan en las aguas residuales urbanas.

Para detectar y controlar mejor estos compuestos, un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales del CSIC en Barcelona y dirigido por Damià Barceló, ha desarrollado un sensor ELISA que puede ser aplicado en el control de las aguas residuales. El sistema, basado en el uso de anticuerpos, puede revelar qué nivel hay de estos tensioactivos en el agua de forma rápida y precisa.

Para evaluar el sensor, éste se ha puesto a prueba con muestras de seis plantas de tratamiento de aguas de Cataluña. Los resultados han servido por demostrar que la herramienta desarrollada es muy eficaz como herramienta de control y como alternativa a los actuales métodos. La principal ventaja sobre el método oficial de azul de metilo es una más elevada sensibilidad y fiabilidad.

El nuevo método ELISA, desarrollado en el CSIC, permite además determinar los metabolitos de los LAS, los derivados sulfofenil carboxilatos (SPC). Otra ventaja es la rapidez. En el trabajo de evaluación, los investigadores pudieron analizar las 22 muestras de las diferentes depuradoras en un solo día, mientras que los métodos basados en espectrometría de masas requieren entre 3 y 4 días para el mismo número de muestras. Este nuevo ELISA, explican los investigadores, "es muy idóneo para el control de detergentes de los tipos LAS y sus derivados SPC en las depuradoras de aguas residuales y, asimismo, para poder comprobar el funcionamiento eficaz de las mismas depuradoras".


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