Almacenamiento dióxido carbono
Geología

Evaluan almacenar dióxido de carbono en el mar

El dióxido de carbono puede subir hacia la superficie, convertirse en burbujas de gas y pasar a la atmósfera, desbaratando por completo la operación. O lo que es aún peor, si la conversión de líquido a gas sucede de repente, el gas puede salir al exterior en forma de erupción asfixiante.

Se han hecho experimentos oceánicos a pequeña escala para investigar cómo el dióxido de carbono (CO2) se comportaría realmente, pero tales experimentos exigen demasiado tiempo y dinero como para llevarse a cabo bajo una gama amplia de condiciones oceánicas. Sin embargo, puede usarse un nuevo modelo teórico desarrollado por el investigador Youxue Zhang de la Universidad de Michigan para explorar el destino del CO2 inyectado en los océanos bajo diversas condiciones de temperatura y presión. El modelo de Zhang muestra que el CO2 líquido tendría que ser inyectado a una profundidad de por lo menos 800 metros, y posiblemente tanto como 3.000 metros, para impedir su escape a la atmósfera.

Las erupciones de CO2 inyectado son una preocupación seria, porque el dióxido de carbono ya ha causado erupciones mortales. En 1986, una de tales erupciones causadas por CO2 en el Lago Nyos de Camerún mató unas 1.700 personas, así como animales en el área. Dos años antes, una descarga más pequeña de CO2 del Lago Monoun en el mismo país dio por resultado 37 muertes humanas. Los fallecimientos no se causaron directamente por las explosiones, sino a consecuencia de la asfixia por el CO2. El dióxido de carbono es más denso que el aire, de modo que se asentó en las zonas bajas y fluyó a lo largo del valle del río, ahogando personas y animales.

El desafío de diseñar las estrategias de inyección de CO2 incluye cómo evitar que las gotas del gas licuado suban hasta 300 metros, la profundidad aproximada a la que, dependiendo de la temperatura y la presión, el CO2 líquido se transforma en gas. Una solución es hacer las gotas más pequeñas.

Las gotas inyectadas a una profundidad de 800 metros subirán, pero si son lo bastante pequeñas se deben disolver completamente antes de alcanzar la profundidad de transición del líquido a gas, asumiendo que todo marche perfectamente. Sin embargo, a una tasa alta de inyección, el agua de mar llena de gotas de CO2 tendría una densidad media más pequeña que la del agua circundante, creando condiciones que podrían llevar a la formación de una gran columna de ascenso rápido. Se podrían también presentar problemas si el aparato de inyección funciona incorrectamente, produciendo gotas más grandes.

Un esquema más seguro sería la inyección a una profundidad de más de 3.000 metros, donde el CO2 líquido es más denso que el agua de mar y se hundiría y disolvería. Los cálculos basados en la teoría de Zhang coinciden estrechamente con observaciones de experimentos en los que submarinos dirigidos por control remoto rastrearon y fotografiaron gotas individuales de CO2 líquido.

Por otro lado, inyectar CO2 en el océano puede tener consecuencias ambientales negativas, que deben ser estudiadas antes de que se tomen decisiones acerca de si tales inyecciones son una manera viable para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.
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