Armas nucleares subterráneas
Física

Armas nucleares subterráneas

(NC&T) El análisis del concepto descrito aparece en un informe del NRC (National Research Council) en Estados Unidos. Aunque a priori parece un mejor modo de concentrar el poder devastador en objetivos exclusivamente estratégicos, y no civiles, es obvio que los efectos de una explosión nuclear subterránea causan también graves daños en la superficie, y plantean numerosos interrogantes.

El comité que ha confeccionado este estudio reconoce que dichas armas nucleares subterráneas no pueden introducirse lo bastante adentro como para evitar muertes masivas en la superficie, y calculan que podrían matar a un millón de personas o más si se usaran en áreas densamente pobladas.

Bastantes naciones emplean instalaciones subterráneas para ocultar y proteger personal del ejército, armas y equipo. La mayoría de estos búnkeres esta más allá del alcance de armas explosivas convencionales y sólo pueden destruirse por medio de armamento nuclear. Las armas que penetran al subsuelo han sido consideradas como una alternativa a las bombas atómicas convencionales porque pueden destruir dichos blancos con una energía 25 veces menor que la desencadenada por las armas detonadas en la superficie.

La menor potencia de dichas armas produciría entre dos y diez veces menos muertes en la superficie, pero la cifra resultante de muertos y heridos aún seguiría siendo muy elevada. La comisión comenta en su informe que las muertes podrían reducirse más si los altos mandos militares advirtieran a tiempo de un ataque para permitir la evacuación de las personas. También señalan que si el ataque se realizase tras aguardar a las condiciones meteorológicas óptimas, como por ejemplo vientos soplando en dirección contraria a la que lleva a un núcleo urbano, podría reducirse la exposición de los civiles a la precipitación radiactiva. Pero el comité hace énfasis en que un arma nuclear que estalle en un área urbana densamente poblada siempre producirá un gran número de muertes. Gran parte del efecto destructivo del armamento nuclear contra un blanco se logra a una profundidad de tres metros. Más allá de esa profundidad, el arma puede fallar. Se necesita un poder explosivo notable para destruir blancos localizados a 400 metros de profundidad. Por ejemplo, un arma perforadora de subsuelo de 300 kilotones tiene muchas probabilidades de destruir un blanco a 200 metros de profundidad, pero para un objetivo a 300 metros se requeriría una de 1 megatón.
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