Ecología

Bombear agua profunda a la superficie del mar para estudiar reacciones ecológicas

(NC&T) Los investigadores están aprovechando la energía del mar para desarrollar sus experimentos. Se valen del movimiento de las olas para bombear el agua profunda a la superficie. Su próximo paso es crear una bomba que pueda resistir los rigores del Pacífico durante un tiempo razonable y ver entonces si la biología obedece a la física.

"Durante nuestra primera prueba, el océano destruyó nuestra bomba en un día", recuerda la investigadora Angelicque White, de la Universidad del Estado de Oregón y del equipo científico. "El sistema funcionó inicialmente y pudimos traer el agua fría a la superficie y controlar la profundidad de su descarga. Ahora necesitamos trabajar el aspecto de la ingeniería".

White y los investigadores Ricardo Letelier de la citada universidad y David Karl de la Universidad de Hawai recalcan que su propósito al crear artificialmente ese movimiento de ascenso de aguas profundas es entender cómo los ecosistemas microbianos marinos responden a las perturbaciones de gran envergadura, un paso crítico si se pretende conocer los riesgos de manipular estos grandes ecosistemas para resolver el incremento del efecto invernadero global.

Éste no es un concepto nuevo. En 1976 se propuso que los científicos podrían utilizar la energía de las olas para bombear a la superficie marítima el agua de las profundidades y alimentar el crecimiento del plancton. Pero hay muchos matices a tener en cuenta. Traer simplemente los nutrientes a la superficie puede producir tipos nocivos de crecimiento biológico. También puede traer agua enriquecida con dióxido de carbono, el cual puede pasar a la atmósfera.

La actuación idónea puede ser bombear agua que contenga las proporciones específicas de nutrientes, tomándola para ello de profundidades diferentes. En el lugar de su investigación, al norte de Hawai, donde el océano tiene aproximadamente 4.500 metros de profundidad, las capas de agua del fondo marítimo tienen demasiado CO2 debido a los organismos en descomposición que se han hundido hasta ahí.

Sin embargo, los análisis del equipo de investigación han demostrado que el agua a una profundidad de entre 300 y 700 metros tiene la proporción apropiada de nitrógeno y fósforo para activar en dos fases una proliferación biológica del fitoplancton. Los investigadores creen que enriquecer las aguas superficiales con agua procedente de esa cota de 300-700 metros de profundidad primero producirá una proliferación masiva de las diatomeas, que son un tipo común de plancton. Las diatomeas consumirán el nitrógeno dejando la cantidad necesaria de fósforo en el agua para estimular una segunda fase de proliferación biológica, en este caso de las cianobacterias que fijan el nitrógeno. Estas proliferaciones se observan a menudo durante los meses de verano en las aguas del océano abierto.




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