Ecología

Las tormentas de arena del Sáhara ayudan a sostener la vida en el Océano Atlántico

(NC&T) Trabajando a bordo de barcos de investigación científica en el Atlántico, los autores del estudio cartografiaron la distribución de nutrientes, incluyendo el fósforo y el nitrógeno, e investigaron cómo logran vivir organismos como el fitoplancton en áreas con bajos niveles de ellos.

Comprobaron que los vegetales consiguen crecer en estas regiones porque son capaces de sacar provecho de los minerales de hierro que arrastran las tormentas de arena del Sahara. Esto les permite usar material orgánico o "reciclado" de otras plantas muertas cuando el contenido de nutrientes esenciales en el agua, como el fósforo, es bajo.

Los investigadores constataron que las cianobacterias (un tipo de fitoplancton primitivo) son significativas para poder averiguar más detalles sobre cómo las áreas oceánicas pobres en nutrientes pueden sostener el crecimiento vegetal.

Las cianobacterias necesitan nitrógeno, fósforo y hierro para poder crecer. Obtienen el nitrógeno de la atmósfera, pero el fósforo es un elemento químico muy reactivo que escasea en el agua de mar, y no se encuentra en la atmósfera de la Tierra. El hierro sólo está presente en pequeñas cantidades en el agua marina, aún siendo uno de los elementos más abundantes en la Tierra.

Tormentas de arena del Sáhara
El océano Atlántico, desde el buque científico. (Foto: U. Liverpool)
Los nuevos hallazgos sugieren que las tormentas de arena del Sahara son responsables en gran medida de las significativas diferencias que existen (en el número de cianobacterias) entre el Atlántico Norte y el Atlántico Sur. El polvo fertiliza al Atlántico Norte y posibilita al fitoplancton utilizar el fósforo orgánico, pero este polvo no alcanza las regiones del Atlántico Sur, y no disponiendo de suficiente hierro, el fitoplancton es incapaz de utilizar la materia orgánica por lo que no crece con tanto éxito.

En el Atlántico, muchos nutrientes esenciales en el ciclo de crecimiento vegetal son, o bien escasos, o sólo accesibles en las profundidades más oscuras del océano. Pero las plantas necesitan de la luz solar para absorber estos importantes nutrientes, por lo que no siempre pueden obtenerlos de las profundidades del océano. Ahora que los científicos saben cómo las cianobacterias hacen uso del material orgánico, será posible comprender más claramente cómo se sostiene la vida en el Atlántico, y por qué éste no es, biológicamente hablando, un "desierto" oceánico.




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