Ecología

La pérdida acelerada de especies oceánicas amenaza el bienestar humano

(NC&T) El estudio revela que cada especie perdida produce un desmembramiento más rápido del ecosistema global. Y a la inversa, cada especie recuperada contribuye de manera significativa a incrementar la productividad y la estabilidad globales del ecosistema y su capacidad de resistir las tensiones.

"Tanto si miramos a las charcas que dejan las mareas, como si estudiamos los océanos de todo el mundo, vemos surgir el mismo cuadro", explica el autor principal de la investigación, Boris Worm, de la Universidad Dalhousie, en Halifax, Canadá. "Con las especies perdidas, perdemos la productividad y estabilidad de ecosistemas enteros".

El estudio de 4 años de duración es el primero en examinar toda la información existente sobre las especies y los ecosistemas oceánicos, combinando datos de diverso tipo para comprender en toda su extensión la importancia de la biodiversidad a escala global.

Los resultados revelan tendencias globales que reflejan lo que los científicos habían observado a escalas más pequeñas, y demuestran no sólo que la progresiva pérdida de biodiversidad daña la capacidad de los océanos para alimentar a la creciente población humana, sino que también mina la estabilidad de los entornos marinos y su capacidad para recuperarse de las tensiones.

Especies oceánicas
Los océanos han sufrido una profunda pérdida de especies. (Foto: ARC COE for Coral Reef Studies)
Si bien es cierto que los datos muestran que los ecosistemas oceánicos presentan todavía una gran capacidad de recuperación, la actual tendencia global proyecta para el año 2050 el derrumbe de todas las especies comestibles criadas en libertad que se pescan actualmente (el derrumbe se define como la desaparición del 90 por ciento de las especies).

"A menos que cambiemos drásticamente el modo de gestionar el conjunto de todas las especies oceánicas como ecosistemas funcionales, este siglo será el último de la pesca tradicional", asevera Steve Palumbi, de Universidad de Stanford, coautor del trabajo.

Los impactos por la pérdida de biodiversidad van más allá de la disminución de las especies comestibles. Los riesgos para la salud humana surgen cuando los ecosistemas costeros empobrecidos se vuelven vulnerables a especies invasoras, a la aparición de enfermedades y a la proliferación de algas dañinas.

Muchas de las actividades económicas a lo largo de nuestras costas dependen de los diversos ecosistemas y de las aguas saludables que ellos proporcionan. El océano es una gran maquinaria de reciclaje. Toma las aguas residuales y las recicla en nutrientes, elimina las toxinas del agua, produce alimentos y trasforma el dióxido de carbono en alimentos y oxígeno. Pero para proporcionar estos servicios, el océano necesita del funcionamiento de todas sus piezas: los millones de especies vegetales y animales que habitan el mar.

El estudio analizó 32 experimentos controlados, las campañas de observación en 48 áreas marinas protegidas y la información sobre las capturas mundiales brindada por las bases de datos de la FAO (la organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación en general), tomando en cuenta todos los peces e invertebrados entre 1950 y 2003. Los científicos también estudiaron un intervalo de tiempo de 1.000 años para 12 regiones costeras, obteniendo datos de archivos históricos, registros pesqueros, análisis de sedimentos y excavaciones arqueológicas.

"No estamos prediciendo lo que pasará; esto está sucediendo ahora", advierte la coautora Nicola Beaumont (del Laboratorio Marino de Plymouth). "Si la biodiversidad continúa disminuyendo, el medio ambiente marino no podrá sostener nuestro modo de vida".
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