Perseidas 2018, espectáculo asegurado en la noche del 12 al 13 de agosto

Como cada año, las Perseidas -también conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo”- muestran su pico de actividad a mediados de agosto. En esta ocasión, la actividad de las Perseidas se producirá entre el 17 de julio y el 24 de agosto. El máximo se espera a la 01:00 UT del 13 de agosto, por lo que, en Europa, las noches del 11 al 12 y del 12 al 13 de agosto serán los mejores momentos para la observación de la lluvia de estrellas.

Gracias a la Luna nueva, podremos observar una buena cantidad de meteoros, algunos de ellos muy brillantes, debido a sus altas velocidades de entrada en la atmósfera. De media, un observador podrá ver uno cada dos minutos si está situado en un lugar sin contaminación lumínica y con horizontes despejados. Según comenta Miquel Serra-Ricart, astrónomo del IAC, “Este año, por fin, vamos a tener una noche muy oscura por la ausencia de Luna. Si nos situamos en un lugar sin contaminación lumínica y sin nubes, el espectáculo está asegurado”.

Una lluvia con historia

Las llamadas ‘estrellas fugaces’ son pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas o asteroides a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La nube de partículas resultante (llamados meteoroides), debido al “deshielo” producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por La Tierra en su órbita alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.

La actividad de las Perseidas tiene como progenitor al cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862. Con un tamaño aproximado de 26km de diámetro, actualmente, es el mayor objeto que de forma periódica se acerca a la Tierra.

Según los cálculos de los modelos estándares, la actividad de las Perseidas se sitúa alrededor de los 100 meteoros/hora (ZHR o tasas horarias cenitales). En los años cercanos al perihelio de Swift-Tuttle –es decir, cuando se encuentra en el máximo acercamiento al Sol, el último fue en 1992 y el siguiente será en 2126- la actividad puede crecer hasta los 400-500 meteoros/hora debido a la alta densidad de meteoroides que rodean y acompañan al cometa. Sin embargo, las Perseidas son conocidas por sus “estallidos de actividad” provocados por la influencia gravitatoria de Júpiter y Saturno sobre las nubes de polvo eyectadas por el cometa en el pasado.

En 1839, el observador alemán E. Heis contabilizó por primera vez la tasa máxima de las Perseidas: 160 meteoros/hora. Después, hasta 1858, fluctuó entre 37 y 88 meteoros/hora. En 1920, por ejemplo, las Perseidas llegaron a 200 meteoros/hora y a 187 en 1983. “Aunque para este año no está previsto un aumento significativo de actividad, las Perseidas nunca nos han defraudado”, señala Serra-Ricart. Y añade “Desde el año 2013, y gracias a las buenas condiciones del Observatorio del Teide, hemos podido observar de forma continua la lluvia y todos los años hemos presenciado un bonito espectáculo en los cielos. Este año, sin Luna, podremos detectar perseidas más débiles. En quince minutos seguro que las contamos por decenas si aguantamos la mirada en un punto fijo del cielo”.

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