Nuevas fibras nerviosas intervienen en el movimiento de los ojos

Un nuevo estudio revela el papel funcional que ciertas fibras nerviosas cumplen en los músculos que usamos para mover los ojos. Su mal funcionamiento podría ser una posible fuente de estrabismo u otros trastornos motores de la mirada, por lo que son estructuras susceptibles de ensayos farmacológicos que permitan aliviar estos problemas.

Extremo final de fibras nerviosas (marcadas de amarillo y rojo) que forman un capuchón (amarillo y verde) que recubre ciertas fibras musculares (marcadas de azul). / Zimmerman et al.

Extremo final de fibras nerviosas (marcadas de amarillo y rojo) que forman un capuchón (amarillo y verde) que recubre ciertas fibras musculares (marcadas de azul). / Zimmerman et al.

US
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15 febrero 2013 13:51

Expertos de la Universidad de Sevilla (US), en colaboración con la Medical University of Vienna y la University of Mississippi Medical Center, han establecido el papel funcional que ciertas fibras nerviosas cumplen en los músculos que usamos para mover los ojos.

El trabajo se ha publicado en el Journal of Neuroscience, que destaca en su portada una de las imágenes del trabajo en su último número.

«Se trata del extremo final de fibras nerviosas que forman una especie de capuchón que recubre ciertas fibras musculares. Al profuso entramado se le conoce con el nombre de terminales en empalizada (palisade endings)», explica Ángel Pastor, catedrático de Fisiología de la US y responsable de este estudio.

Dichas estructuras tienen función motora, es decir, se usan para que el ojo se mueva

Desde hace bastantes años se postuló que estas estructuras presentes en los músculos extraoculares serían sensoriales, es decir, transmitirían al cerebro información no visual sobre el movimiento del ojo, y desde entonces no ha habido dudas al respecto de su función.

Sin embargo, dos recientes estudios realizados por estos investigadores, usando primates y gatos como animales de estudio, apuntan que dichas estructuras tienen función motora, es decir, se usarían en todo caso para que el ojo se mueva.

La complejidad hallada es algo mayor puesto que “hemos demostrado que los terminales en empalizada proceden a su vez de axones de motoneuronas que dan lugar a otros contactos con el músculo y que resultan peculiares puesto que son, a su vez, exclusivos de los músculos extraoculares”, afirma Pastor.

Posible fuente de estrabismo

En lugar de producir un contacto único y de gran tamaño que corresponde a la típica unión neuromuscular presente en todos los músculos esqueléticos, la investigación pone de manifiesto que estos axones producen múltiples y pequeños contactos sobre una fibra motora, lo que permite graduar la fuerza de manera más fina en lugar de dar un único tirón brusco al globo ocular.

“Pensamos que dichas estructuras, dado que son motoras y producen una delicada graduación en la fuerza que generan, podrían contribuir al correcto alineamiento fino de la mirada necesario para la visión estereoscópica, es decir, en 3D”. Según los autores su mal funcionamiento podría ser una posible fuente de estrabismo u otros trastornos motores de la mirada, por lo que son estructuras susceptibles de ensayos farmacológicos que permitan aliviar estos problemas.

Referencia bibliográfica:

Lars Zimmermann, Camilo J. Morado-Díaz, María A. Davis-López de Carrizosa, Rosa R. de la Cruz, Paul J. May, Johannes Streicher, Ángel M. Pastor y Roland Blumer. “Axons Giving Rise to the Palisade Endings of Feline Extraocular Muscles Display Motor Features”. The Journal of Neuroscience, 33(7): 2784-2793; 13 de febrero de 2013. doi: 10.1523/​JNEUROSCI.4116-12.2013

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