Biología

Los hombres son más propensos a sudar que las mujeres

En el estudio, realizado por científicos japoneses de la Universidad Internacional de Osaka y la Universidad de Kobe, y coordinado por Yoshimitsu Inoue, se observaron las diferencias entre la reacción masculina de transpiración y la femenina, ante variaciones en la intensidad de los ejercicios físicos. Los investigadores pidieron a cuatro grupos de sujetos (hombres con buen nivel de entrenamiento físico, hombres desentrenados, mujeres con dicho nivel y mujeres desentrenadas) que durante una hora pedalearan de forma continua en una bicicleta, sometidos a un clima controlado, con intervalos de intensidad creciente.

Los resultados de esos experimentos muestran que los hombres sudan con mayor facilidad, o, en otras palabras, que la sudoración masculina es más eficiente.

Aunque el ejercicio físico mejora la sudoración en ambos sexos, el grado de mejora es mayor en los hombres, con una diferencia aún más pronunciada al aumentar el nivel de intensidad del ejercicio. Las mujeres sin entrenamiento tuvieron la peor respuesta de sudoración y requirieron una temperatura corporal superior en comparación con los otros grupos (o mayor intensidad de trabajo) para empezar a sudar. En otras palabras, las mujeres necesitan un aumento mayor de la temperatura que los hombres para comenzar a sudar.

Estudios previos han demostrado que los hombres tienen una mayor producción de sudor que las mujeres, en parte porque la testosterona, según se cree, estimula la sudoración. Se sabe que el entrenamiento físico disminuye el umbral de la temperatura corporal central para la activación de la sudoración, lo que significa una ventaja para los atletas, ya que les permite empezar a sudar antes y mantener un buen nivel de rendimiento físico durante más rato. Sin embargo, éste es el primer estudio en el que se ha investigado acerca de las diferencias de sexo en los efectos del entrenamiento físico sobre la sudoración durante el ejercicio físico.

Los resultados de esta investigación aportan nuevos y esclarecedores datos sobre los efectos del ejercicio físico y la tolerancia al calor en los seres humanos. También dejan más claro por qué hombres y mujeres reaccionan de manera diferente ante temperaturas extremas, como las causadas por olas de calor.

Inoue cree que puede haber una razón evolutiva en la explicación de por qué los hombres y las mujeres han evolucionado de manera diferente en relación con la sudoración. Argumenta que las mujeres suelen tener menor cantidad de líquido corporal que los hombres y pueden deshidratarse con mayor facilidad. Por tanto, en ellas la menor pérdida de agua a través del sudor puede ser una estrategia de adaptación que concede gran importancia a la supervivencia en un ambiente tórrido, mientras que la tasa de sudoración mayor en los hombres puede ser una estrategia para tener una mayor eficacia durante actividades que exijan esfuerzos físicos.




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