Biología

Sutil tono rojizo en hombres y verdoso en mujeres

(NC&T) El hallazgo tiene implicaciones importantes para muchas áreas de investigación en ciencias cognoscitivas, como por ejemplo el de la percepción del rostro. Pero la información obtenida con este descubrimiento también tiene varios usos potenciales en la industria o en aplicaciones cotidianas para el ciudadano, en áreas que abarcan la tecnología del reconocimiento facial, la publicidad o los estudios sobre cómo y por qué exactamente las mujeres se maquillan.

Para el estudio, fueron analizadas aproximadamente 200 imágenes de rostros masculinos y femeninos caucásicos, 100 de cada género, recopiladas en una base de datos del Instituto Max Planck en Tübingen, Alemania. Para realizar las fotografías se utilizó un escáner 3D bajo condiciones de iluminación estrictamente iguales y sin aplicar maquillaje alguno.

Las imágenes fueron procesadas por un programa con el cual se pudo analizar la cantidad de pigmento rojo y verde de los diferentes semblantes.

Adicionalmente, Tarr y su laboratorio se valieron de otro conjunto de caras fotografiadas bajo condiciones similares.

Color de la cara por géneros
Muestras de caras para el experimento. (Foto: Michael J. Tarr/Brown University)
Los investigadores comprobaron que los hombres tienen más color rojo en sus rostros, y las mujeres más tonalidad verde, contrariamente a las suposiciones previas.

Si la cara apunta más hacia el rojo en el espectro, tiene una probabilidad más alta de ser del sexo masculino. Recíprocamente, si los colores van más hacia el verde, la probabilidad más alta es de pertenecer al sexo femenino.

Para demostrar aún más esta idea, Nestor y Tarr usaron una imagen andrógina elaborada a partir del promedio de las 200 caras iniciales. Nublaron la cara con "ruido visual" que podía incluir al azar mayor cantidad de color rojo o del verde.

Se procedió entonces a que un conjunto de sujetos decidiera cuál era el género (masculino o femenino) que se correspondía con el rostro de cada imagen, sin más pista que las pautas de color de cada rostro sexualmente ambiguo.

Una vez completada esta fase del estudio, las imágenes identificadas como varones o hembras fueron divididas en dos grupos según el género que los sujetos habían estimado como más probable.

Cada conjunto de fotos fue analizado para determinar la proporción de colores en varias zonas de las caras.

En muchas de las imágenes de cada selección, Nestor y Tarr encontraron que las correspondientes al sexo "masculino" eran más rojizas, y las "femeninas" más verdosas.

Las diferencias encontradas no son absolutas, dado que las caras de algunas mujeres contienen más rojo, mientras que en las de algunos hombres prevalece el verde. Sin embargo, la tendencia general observada con este experimento y los estudios relacionados, es que los observadores, aún cuando no sean conscientes de ello, usan el color de la cara para intentar identificar su género. Esta táctica no suele ser necesaria ante rostros claramente visibles e inequívocos, pero cobra gran relevancia cuando los rasgos faciales son ambiguos o la cara está enmascarada con "ruido visual".




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