Biología

Estado emotivo de pájaros al cantar

(NC&T) El cerebro de los humanos y de otros animales está programado para desarrollar una respuesta emocional positiva frente a los estímulos de recompensa, como los alimentos y el sexo. Se cree que una parte crítica de esta señal de recompensa es aportada por la actividad aumentada de neuronas que contienen dopamina, y que se encuentran en el área ventral tegmental del cerebro (AVT).

Además de por las recompensas naturales, los mismos circuitos cerebrales pueden verse también fuertemente activados por recompensas artificiales, como pueden ser las drogas adictivas. Estudios previos realizados en mamíferos han revelado que tras recibir los animales bajo estudio drogas como la cocaína o las anfetaminas, la fortaleza de las conexiones sinápticas con las neuronas de dopamina en la AVT se ve muy incrementada o potenciada. Se ha sugerido que tal potenciación es una adaptación importante de larga duración en las funciones cerebrales, provocada por el consumo de drogas, y que está involucrada en el mantenimiento del comportamiento adictivo.

Si tal potenciación puede ser causada por recompensas más naturales, es algo muy poco estudiado. Las interacciones sociales con los demás son críticas para disfrutar de una vida saludable normal, y por ende deben ser reconfortantes (aportando la recompensa) en los seres humanos y en otros animales. En el nuevo estudio, Ya-Chun Huang y Neal Hessler examinaron un comportamiento social específico, el canto de cortejo de los pájaros cantores.

En el pinzón cebra, un ave cantora australiana, los machos cantan frente a dos situaciones diferentes. Entonan un "canto dirigido" durante el cortejo de las hembras. Cuando están solos, entonan una "canto no dirigido", quizás para practicar o para comunicarse con aves a las que no pueden ver en ese momento. Un estudio anterior realizado por el mismo grupo de investigación demostró que sólo cuando los machos cantaban para atraer a una hembra se activaban intensamente muchas neuronas no identificadas en la AVT, lo que no ocurría cuando el macho cantaba solo.

Huang y Hessler han demostrado en el estudio actual que esa interacción social natural (cantarle a una hembra) puede provocar el mismo tipo de potenciación sináptica de las neuronas de dopamina en la AVT que producen las drogas adictivas, en tanto que cantar en soledad no afecta a estas neuronas.

Este estudio también provee las más claras evidencias existentes de que cantarle a una hembra es gratificante para los pájaros machos. De todos modos, no resulta sorprendente, ya que el cortejo es un paso necesario en la producción de la descendencia, y por tanto debe ser una experiencia positiva.




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