Biología

Inteligencia y cerebros grandes

(NC&T) Se sabe desde hace mucho que las especies con mayores tamaños corporales suelen tener cerebros mayores. Los científicos han asumido generalmente que este patrón se repite porque los animales más grandes requieren sistemas nerviosos también más grandes para coordinar sus cuerpos. Pero los resultados del nuevo estudio sugieren una relación aún más sencilla: las especies más grandes son típicamente más inteligentes.

Esta nueva conclusión se apoya sobre un estudio realizado por los mismos investigadores, publicado el año pasado, que demostró que algunas especies de primates superan de manera sistemática a otras en una amplia gama de tareas cognitivas. Ese hallazgo aportó evidencias sobre diferencias entre las especies en su inteligencia, o "cognición de dominio general" en el argot científico. Esta inteligencia permite al animal lidiar con situaciones nuevas e imprevistas. La habilidad cognitiva de dominio general es por tanto muy distinta de las habilidades de dominio específico, que son apropiadas para retos particulares, como lo es para un pájaro recordar dónde ocultó alimentos.

El nuevo estudio comparó cuán bien ocho diferentes medidas de tamaño de cerebro predijeron la variable de cognición de dominio general generada en el estudio anterior. Para sorpresa de los investigadores, el tamaño total del cerebro y el tamaño total del neocórtex demostraron ser buenos predictores, no así las medidas relacionadas con el tamaño del cuerpo.

Estos resultados plantean, por tanto, la cuestión de por qué los animales más grandes deben ser, por lo general, más inteligentes.

Los investigadores tienen algunas ideas. Los animales más grandes pueden ser más capaces de controlar aspectos de su entorno y por ende, tienen más que ganar poseyendo una mayor inteligencia. Pero quizás más importante es que los animales más grandes suelen vivir más, y por lo tanto pueden beneficiarse por más tiempo de ser flexibles y adaptables, y quizás puedan necesitar serlo porque es más probable que su entorno cambie a lo largo de sus vidas.

Los autores matizan, sin embargo, que la implicación primaria de su estudio, la de que no se necesita considerar el tamaño del cuerpo cuando se compara el tamaño cerebral, no debe ser tomada demasiado literalmente. Ellos creen que la mayoría de las relaciones entre el tamaño cerebral y el corporal está asociada con el hecho de que los animales grandes son más inteligentes, pero es muy probable que una parte de esta relación se deba a que los animales grandes necesitan mantener un mayor tráfico neural (a mayor tamaño, mayor longitud de "cableado" nervioso y más necesidad de recursos para gestionarlo). Lo que los investigadores sostienen es que atribuir el tamaño del cerebro exclusivamente a ese mayor tráfico neural es casi con toda certeza un error.

Los datos obtenidos mediante escaneos del cerebro humano indican que ese capítulo del "cableado" sí debe importar aunque sea sólo un poco, porque de no ser así nos toparíamos con algunos enigmas difícilmente explicables: no existen diferencias sistemáticas por sexo entre hombres y mujeres en cuanto al coeficiente intelectual, a pesar de que el cerebro de los hombres es más grande que el de las mujeres. Y, por supuesto, aunque los elefantes y las ballenas tienen cerebros más grandes que el nuestro, nos es muy difícil aceptar que estos animales puedan ser más inteligentes que nosotros.


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