Estudios de bipedalismo
Biología

Caminar sobre dos piernas quizás comenzó en los árboles

(NC&T) La marcha bípeda ha sido considerada desde hace mucho tiempo como un rasgo característico de los humanos y de nuestros ancestros más inmediatos. Una de las explicaciones más populares, conocida como la hipótesis de la sabana, sugiere que los antepasados de chimpancés, gorilas y humanos bajaron de los árboles y se fueron habituando a caminar sobre el terreno, al principio usando sus cuatro extremidades, para luego evolucionar hacia el modo encorvado de andar que chimpancés y gorilas aún mantienen hoy, y de ahí al modo erguido que es propio de los humanos.

Los paleontólogos han usado de manera habitual las señales de locomoción bípeda como un criterio clave para distinguir entre fósiles de humanos arcaicos u homínidos, y fósiles de otros primates. Sin embargo, esta diferenciación se ha visto complicada por recientes evidencias fósiles de que algunos homínidos tempranos, incluyendo al espécimen conocido como Lucy (Australopithecus afarensis), vivieron en entornos boscosos, mientras que formas aún más antiguas parece que habitaban en las copas de los árboles aunque se movían sobre dos piernas.

"Nuestras conclusiones aportan aún más confusión al cuadro", señala Robin Crompton de la Universidad de Liverpool, uno de los autores del estudio. "Si estamos en lo cierto, ello significa que no es aceptable basarse en el bipedalismo para determinar si un fósil es del ancestro de un humano o del ancestro de otro primate. Cada vez está resultando más difícil decidir qué es un humano y qué un simio, y nuestro trabajo ahora también contribuye a esa situación".

Crompton y sus colegas, Susannah Thorpe y Roger Holder de la Universidad de Birmingham, también en Gran Bretaña, llegaron a sus conclusiones después de observar orangutanes salvajes en Sumatra, Indonesia. Los orangutanes se pasan casi todo el tiempo subidos a los árboles, lo cual los hace modelos útiles para estudiar cómo debían moverse nuestros ancestros arborícolas hace varios millones de años.

Para reunir datos, Thorpe se pasó un año viviendo en la selva de Sumatra, grabando casi cualquier movimiento que los orangutanes hacían. Luego, ella y sus colegas usaron estas observaciones para poner a prueba la hipótesis de que el bipedalismo habría resultado beneficioso para nuestros ancestros arborícolas.

Debido a que estos ancestros se alimentaban mayormente de fruta, como los orangutanes modernos, habrían necesitado una manera de desplazarse por las delgadas y flexibles ramas en las zonas periféricas del árbol, donde suele ser más probable hallar fruta. Caminando sobre dos piernas y usando sus brazos mayormente para mantenerse en equilibrio, esta forma de "bipedalismo equilibrista" pudo serles muy útil para moverse a través de ramas difíciles.

Los investigadores analizaron casi tres mil ejemplos de movimientos de orangutanes, y constataron que los animales tendían a usar más el bipedalismo cuando estaban sobre las ramas más delgadas.

En ramas de grosor medio, usaban sus brazos más para sostener su peso, colgándose con ellos. Sólo tendían a caminar a cuatro patas cuando se movían por las ramas mayores.

Los resultados del estudio sugieren que el bipedalismo es usado para desplazarse por las ramas más pequeñas, y también para agarrar con las manos algunas ramas más alejadas y ayudarse así a pasar de un lado a otro de espacios vacíos.
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