Biología

Las arañas verifican las condiciones meteorológicas antes de despegar

(NC&T) Lanzando una hebra de seda hacia el viento, las arañas pueden navegar en las corrientes de aire cubriendo distancias desde unos pocos metros hasta cientos de kilómetros, alejándose del peligro o buscando nuevos territorios. Pero durante mucho tiempo no ha estado claro por qué la frecuencia de estos vuelos es muy superior durante la primavera y el otoño, en tanto que declina en días soleados y de vientos fuertes, cuando la luz solar produce más corrientes ascendentes favorables para el despegue.

Un equipo de investigación en Rothamsted Research, un instituto patrocinado del Consejo de Investigaciones en Ciencias Biológicas y Biotecnología (BBSRC por sus siglas en inglés), ha desarrollado un modelo que muestra que las brisas ligeras y el clima moderadamente cálido (elementos típicos de la primavera y el otoño) representan las mejores condiciones para el vuelo de las arañas.

El equipo de biólogos y matemáticos encontró el mejor clima para el vuelo, gracias a calcular las distancias de viaje bajo diferentes condiciones de viento y sol. Los días muy calientes producen corrientes ascendentes más fuertes, pero sin suficiente viento las arañas no son capaces de desplazarse hacia ningún lado. Por otra parte, si el viento es muy fuerte, las corrientes ascendentes se ven interrumpidas, haciendo imposible el vuelo.

Dado que las arañas se alimentan de insectos causantes de plagas como los ácaros y los áfidos, el predecir los picos de máxima frecuencia de vuelos es de la mayor importancia para la gestión de cultivos. "Cada día de la estación de crecimiento, alrededor de 1.800 arañas aterrizan en cada hectárea de tierra cultivable. Si los granjeros son capaces de predecir la afluencia de arañas, pueden reducir la cantidad de pesticidas en una proporción acorde con ello", explica Andy Reynolds, de Rothamsted Research.

Arañas meteorólogas
Dos arañas tanteando el "despegue". (Foto: Rothamsted Research)
El equipo de investigación está planificando realizar experimentos de campo para probar el modelo, lo que puede ser relevante también para otros organismos que emplean el viento para transportarse, como por ejemplo los ácaros y los virus.


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