Biología

¿Por qué los leones no son tan grandes como los elefantes?

(NC&T) Los carnívoros figuran entre los mamíferos terrestres con más alta variación en cuanto al tamaño, y ello afecta a su adquisición y consumo de energía. Esta diferencia se manifiesta también en las diferentes estrategias de caza de los carnívoros pequeños y grandes. Las especies más pequeñas, de menos de 15 ó 20 kilogramos de peso, se especializan en vertebrados e invertebrados muy pequeños, los cuales pesan tan sólo una pequeña parte de su propio peso corporal, mientras que las especies más grandes (con un peso superior a los 15-20 kilogramos) se especializan en grandes vertebrados, con un peso cercano al suyo propio.

Aunque los carnívoros con un tamaño aproximadamente igual o mayor al del lince pueden alcanzar una adquisición de energía neta más alta optando por presas relativamente más grandes, la dificultad que implica capturarlas y someterlas implica que un carnívoro especialista en grandes presas podría gastar hasta dos veces más energía que uno especializado en presas pequeñas, teniendo ambos carnívoros un peso corporal equivalente.

En un nuevo estudio, Chris Carbone y sus colegas del Instituto de Zoología de la Sociedad Zoológica de Londres, revelan cómo esta relación entre obtención y consumo de energía pudo haber conducido a la extinción de grandes carnívoros en el pasado y por qué nuestros mamíferos carnívoros modernos más grandes están amenazados de sufrir igual destino.

Los autores han desarrollado un modelo de las ganancias y gastos energéticos de los carnívoros, con relación a los tamaños del depredador y su presa, y han comparado las predicciones del modelo con las tasas metabólicas estimadas, y las tasas de obtención de energía, observadas en animales de vida salvaje. Analizando el balance entre la adquisición de energía y su gasto, en una amplia gama de especies, los autores han descubierto que los mamíferos carnívoros no pueden exceder la barrera de una tonelada de peso. Las predicciones de su modelo concuerdan con los datos conocidos.

La mayoría de los carnívoros mamíferos son relativamente pequeños comparados con los más grandes mamíferos herbívoros, hoy extintos, algunos de los cuales pesaban casi 15 toneladas. El carnívoro vivo más grande, el oso polar, pesa sólo media tonelada, mientras que los carnívoros mamíferos más grandes que han existido, como el oso de hocico corto (Arctodus simus), hoy extintos, pesaban casi una tonelada.

Los autores también destacan que los depredadores terrestres no mamíferos más grandes, como el Giganotosaurus y el Tyrannosaurus (éste último pudo ser también carroñero), alcanzaron su masivo tamaño merced a una tasa metabólica más baja. Significativamente, las estimaciones existentes de la tasa metabólica total para estas especies son similares a las de los mamíferos que pesaban casi una tonelada.


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