Biología

Un devorador de metano descubierto en el Ártico

(NC&T) En 1990, el volcán de lodo Haakon Mosby fue descubierto por un equipo internacional de científicos en el declive continental del Mar de Barents, en el Ártico. Los científicos escogieron su nombre en honor al famoso oceanógrafo noruego Haakon Mosby. El volcán cubre un área aproximada de un 1 kilómetro cuadrado, y está ubicado a una profundidad de 1.250 metros bajo el agua. El centro emite lodos, agua y metano que ascienden desde una profundidad de aproximadamente 2 kilómetros por debajo del volcán.

El Haakon Mosby es un volcán bastante llano, que se levanta sólo 10 metros sobre el suelo del océano. La inspección visual realizada por los investigadores distinguió tres zonas concéntricas distintas formando anillos. El centro está rodeado por una zona cubierta con bacterias del azufre, y luego viene el margen exterior habitado por las mercierellas.

Aunque estos hábitats difieren, el metano es la fuente primaria de alimento para la mayoría de los microorganismos que crecen en el suelo oceánico. En la superficie del centro, Helge Niemann y Tina Losekann, del Instituto Max Planck para la Microbiología Marina en Bremen, Alemania, y sus colegas, descubrieron unas bacterias hasta entonces desconocidas, que usan oxígeno para alimentarse del metano. En las capas de sedimento debajo de las bacterias del azufre, encontraron un nuevo grupo de arqueas que consumen metano y que viven en simbiosis con bacterias. Esta comunidad no hace uso del oxígeno sino del sulfato para oxidar el metano.

Para su sorpresa, los científicos descubrieron que la mayor parte del metano se consume en el hábitat de las mercierellas y no en el centro.

Devorador de metano
Las bacterias de la especie Beggiatoa viven en las regiones centrales. (Foto: IFREMER)
Sólo el 40 por ciento del metano que emerge es consumido por los microorganismos. Este porcentaje es menor que el típico en la mayoría de los hábitats ricos en este gas. Hasta ahora, los científicos asumían que a mayores flujos de metano correspondían cantidades mayores de microorganismos consumidores. En la zona central del Haakon Mosby, se consume muy poco.

Los investigadores tienen una explicación para esto. Los microorganismos que consumen metano necesitan tomar oxígeno o sulfato del agua de mar para oxidarlo. En el agua que sube del volcán a través del suelo oceánico, ambos compuestos son escasos. Dado que la velocidad de esta corriente de agua es muy alta, muy poco oxígeno y sulfato del agua marina circundante puede penetrar en el suelo del océano, y por consiguiente los microorganismos en el centro y los de la "alfombra" bacteriana, simplemente no obtienen suficiente energía.

En los márgenes del volcán, la situación es muy diferente: Las mercierellas crecen hasta unos 60 centímetros de profundidad en el suelo marino y bombean activamente el agua de mar hacia las capas más profundas. Los microorganismos que viven en las raíces de las mercierellas se aprovechan de esta situación. Niemann y Losekann encontraron aquí la tasa más alta de consumo de metano, que indica que estamos ante un eficaz filtro biológico contra este gas de efecto invernadero.


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