Biología

Descubren cómo unas bacterias producen propano en el fondo del mar

(NC&T) Los hallazgos del profesor Kai-Uwe Hinrichs (Centro de Investigaciones de la Costa Oceánica, en la Universidad de Bremen), el profesor John Hayes (Instituto Oceanográfico de Woods Hole), y sus colegas, sugieren que los microbios en los sedimentos del subsuelo oceánico profundo, un vasto ecosistema aún muy poco explorado, realizan procesos en gran medida desconocidos, que son altamente relevantes para conocer mejor los ciclos químicos globales en la naturaleza y las habilidades metabólicas de la biosfera microbiana de la Tierra.

A bordo del barco de investigaciones JOIDES Resolution, Hinrichs analizó los gases en los sedimentos enterrados a 400 metros de profundidad en el Pacífico Ecuatorial, frente a Perú. Él y sus colegas encontraron que las concentraciones de etano y propano eran sospechosamente altas. Pronto los científicos se percataron de que estos gases no eran sustancias producidas inadvertidamente durante la manipulación de las muestras, o por otros errores de los métodos de investigación, ni tampoco contaminantes, sino que habían escapado poco a poco del sedimento.

Los investigadores comenzaron a preguntarse cómo explicar la presencia de estos gases. Normalmente, el etano y el propano son conocidos como productos típicos de la generación de combustibles fósiles a elevada temperatura y presión, sin la participación directa de microbios.

El equipo concluyó que los microbios desempeñan un papel clave en la formación de estos hidrocarburos.

Los sedimentos contienen material orgánico (los fósiles remanentes de plantas y animales oceánicos). Este material, un ingrediente clave en el ciclo natural del carbono, es el alimento mayormente consumido por la biosfera profunda. Durante su descomposición por los microbios, se forma acetato (la forma iónica del ácido acético). Los investigadores creen que las bacterias usan el hidrógeno para reducir el acetato a etano. La adición de carbono inorgánico e hidrógeno provee una ruta para el propano.

En apoyo a la hipótesis sobre un origen biológico de estos gases, los investigadores apuntan a varios hechos: Primero, los lugares donde se extrajeron las muestras están muy lejos de las reservas de gas natural y petróleo, por lo que este origen puede ser descartado. En segundo lugar, está la abundancia de isótopos estables de carbono, con diferencias muy marcadas frente a los rasgos que caracterizan a los gases formados a alta temperatura. Los investigadores también fueron capaces de demostrar que bajo las condiciones reinantes en las profundidades, estos procesos pueden aportar la energía suficiente para el crecimiento de comunidades bacterianas.


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