Biología

Revelan el misterio del magnetismo bacteriano

(NC&T) El trabajo es obra de científicos del Laboratorio de Investigaciones Navales y de la Universidad Purdue.

Las bacterias magnéticas están presentes en una notable variedad de ambientes acuáticos, como estanques y lagos. La cepa bacteriana que el equipo de investigación estudió, la Magnetospirillum magneticum, fue encontrada por primer vez en un estanque en Tokio, Japón. Las bacterias magnéticas viven usualmente lejos de la superficie, en zonas profundas donde el oxígeno es escaso. No crecen bien donde el oxígeno es abundante. Lo que las hace fascinantes es que en ellas crecen de modo natural cadenas de partículas magnéticas microscópicas llamadas magnetosomas. Cuando están bajo la acción de un campo magnético, las bacterias se alinean como las agujas de una diminuta brújula marina, un fenómeno llamado magnetotaxis.

Ahora, el equipo de investigación utiliza la ingeniería genética para crear una cepa de bacterias que sólo se conviertan en magnéticas cuando sean expuestas a productos químicos tóxicos específicos, con el fin de poder usarlas como sensores químicos vivientes. Como primer paso, han creado una cepa que no puede producir los magnetosomas, y que por consiguiente no es magnética.

El Dr. Lloyd Whitman del NRL, quien dirigió el equipo de investigación, explica que durante su trabajo se percataron de que realmente nadie había demostrado con anterioridad que ser magnética le era útil a la bacteria. "La modificación genética nos permitió observar directamente las diferencias de conducta entre las versiones magnética y no magnética de la misma bacteria", señala el profesor Bruce Applegate, quien dirigió el trabajo de ingeniería genética en la Universidad Purdue, con la ayuda del profesor Lazlo Csonka, la Dra. Lynda Perry y Kathleen O'Connor.

Los investigadores determinaron que al ser magnéticas, las bacterias resultan mucho más sensibles al oxígeno cuando se encuentran dentro de un campo magnético, de modo que nadan alejándose de la zona oxigenada, dirigiéndose hacia donde las concentraciones de oxígeno sean más bajas. Los científicos no saben todavía cómo el campo magnético tiene este efecto en las bacterias, y están trabajando en experimentos adicionales para ayudar a responder esta pregunta.

Lo que resultó particularmente interesante para los científicos fue que el magnetismo de las bacterias era demasiado pequeño para poderlo medir bajo el efecto del campo magnético natural de la Tierra, pese a que dicho campo es de potencia muy modesta. Por consiguiente, la ventaja de estas bacterias en la naturaleza debe ser muy pequeña. Pero en el transcurso de millones de años, esta ventaja tan sutil ha producido de algún modo el magnetismo bacteriano.


Más artículos
Gusano marino
Paramecios
Seda de las tarántulas
Adhesión de las lapas
Regulación genética
Ambiente para los insectos
Plantas parásitas
Insectos gigantes
Sexo de la abeja
Magnetismo bacteriano
Gen de melanopsina
Agentes patógenos en alimentos
Luciferasa en el corazón
Propano en el mar
División celular
Los pandas perciben colores
Devorador de metano
Orientación de las hormigas
Bacterias subterráneas
La fotosíntesis