Biología

Vivir sin boca, estómago, ni intestinos

(NC&T) Todos los organismos vivos están habitados por una comunidad compleja de microorganismos beneficiosos que son esenciales para su desarrollo, buena salud y sus interacciones con el entorno. A menudo estos microorganismos protegen a sus anfitriones contra bacterias dañinas, como la comunidad microbiana de la piel humana. Otros microorganismos son esenciales para los organismos en que viven porque les ayudan a digerir sus alimentos o les proporcionan éstos directamente. A cambio, el organismo ofrece a su comunidad bacteriana un lugar estable y seguro para vivir. Estas asociaciones mutuamente beneficiosas se denominan simbiosis.

Científicos del Instituto Max Planck para la Microbiología Marina, en Bremen, Alemania, y del Instituto Conjunto del Genoma, en EE.UU., han logrado desvelar los genomas de una comunidad compleja de cuatro bacterias simbióticas que viven dentro del gusano marino Olavius algarvensis. El trabajo ha sido realizado usando los análisis denominados metagenómicos. Este estudio representa el conjunto de datos genómicos más grande de una comunidad simbiótica, y establece una base importante para el análisis de otras simbiosis complejas, como la microflora bacteriana del intestino humano.

El Olavius algarvensis vive en los 20 centímetros superiores de la arena, en las aguas poco profundas frente a la costa de la isla mediterránea de Elba. Nicole Dubilier, del citado instituto de microbiología marina, junto con sus colegas del Grupo para la Simbiosis, han estado trabajando durante años en el estudio de las simbiosis de estas criaturas.

La anatomía de estos gusanos es particularmente rara porque los animales no sólo carecen de boca, estómago, e intestino, sino también de órganos comparables a los riñones. Si bien la reducción del sistema digestivo también ocurre en otros grupos de animales, estos gusanos son los únicos anfitriones que también han reducido su sistema excretor como una adaptación a la simbiosis. Para los gusanos esto significa que sus microorganismos simbióticos son responsables tanto de proporcionarles su alimentación como de eliminar sus productos de desecho.

Gusano marino
El Olavius algarvensis visto al microscopio. (Foto: MPI Bremen e Hydra Institute, Elba, C. Lott)
Los análisis metagenómicos han revelado cómo estas tareas esenciales para los gusanos pudieron ser delegadas en sus microorganismos simbióticos, un ejemplo asombroso de "subcontratación" metabólica para el manejo de los recursos energéticos y de los desechos.


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