Código genético del álamo
Biología

Descifran el código genético del álamo

(NC&T) En el proyecto han participado investigadores del Instituto InterUniversidades de Flandes para la Biotecnología (VIB) en la Universidad de Gante, Bélgica.

Cierta energía sostenible o renovable, en forma de bioetanol por ejemplo, puede ser producida a partir de los árboles. La influencia que los árboles ejercen en nuestra vida diaria es enorme. Los bosques cubren el 30 por ciento de la tierra del planeta, albergan dos tercios de la vida terrestre, y son responsables de la producción del 90 por ciento de la biomasa en suelo firme.

Es difícil sobrestimar la importancia de los árboles como proveedores de aire limpio así como de la materia prima para la producción de bioenergía, papel, mobiliario y otros objetos útiles. Muchas de las propiedades que los árboles poseen no se encuentran en otros vegetales, como por ejemplo sus capacidades de producir grandes cantidades de madera, sincronizar su crecimiento con las estaciones, y adaptarse a las condiciones medioambientales cambiantes. Ellos necesitan estas propiedades porque deben sobrevivir durante muchísimos años en el mismo lugar.

Los álamos cubren más de 75 millones de hectáreas en el mundo; casi 7 millones de ellas son cultivadas para la producción de madera por un lado (unos 4 millones de hectáreas) y con propósitos medioambientales por otro (alrededor de 3 millones de hectáreas).

Debido a que el tamaño de su genoma es relativamente limitado, el álamo sirve como organismo modelo para los árboles. El Populus trichocarpa tiene "sólo" 485 millones de pares de bases (los ladrillos del ADN) que es aproximadamente 50 veces menos que los que posee el pino. Del mismo modo, el álamo tiene "sólo" cuatro veces más ADN que la Arabidopsis, una pequeña planta modelo cuyo genoma fue descifrado hace seis años.

Comparando los genomas de varios vegetales, los bioinformáticos están descubriendo nuevas cosas sobre la evolución del álamo. Hoy ya se conoce que las líneas de descendencia del álamo y de la Arabidopsis empezaron a evolucionar en direcciones diferentes hace entre 100 y 120 millones de años aproximadamente.

Esta investigación puede ser aplicada a propósitos muy concretos. Por ejemplo, para perfeccionar la producción del bioetanol. La madera consiste principalmente en celulosa y hemicelulosa, las materias primas para el bioetanol. Sin embargo, estos materiales están presentes en la madera de un modo que los hace difíciles de extraer para la conversión a bioetanol. El investigador Wout Boerjan y su equipo están analizando qué genes son importantes para la formación de madera y cómo se podría modificar genéticamente la formación de la pared de la célula para hacer más accesibles la celulosa y la hemicelulosa.
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