Biología

Descubren una hormona que hace orinar al mosquito de la malaria

Antes de mudarse al estado de Nevada hace 16 años, David Schooley era una figura importante en una pequeña compañía en Palo Alto, California, que desarrolló el metopreno, un insecticida que detiene la maduración de la larva del insecto hacia el estado adulto.

El metopreno, que tiene el mismo efecto que una hormona del insecto llamada hormona juvenil, también impide al insecto reproducirse. Por ejemplo, se está usando mucho a lo largo y ancho de Estados Unidos para ayudar a evitar la propagación del Virus del Nilo Occidental.

El problema con el metopreno, sin embargo, es que para una especie como la Manduca Sexta, conocida popularmente como "Oruga del Tabaco", entre otros nombres, este producto químico hace que crezca más en lugar de transformarse en una polilla, reforzando la capacidad de la plaga para devastar cosechas.

Esto es lo que llevó a Schooley, y a su colega Geoff Coast de la Universidad de Londres, a buscar una manera de controlar a los insectos que constituyen plagas en su fase larval, una vía de estudio con potenciales aplicaciones para la lucha contra los mosquitos.

Podría encontrarse una solución potencial al problema de la eliminación de insectos durante cualquier fase de desarrollo en las hormonas peptídicas, pequeñas proteínas (péptidos) que en todos los animales regulan la mayoría de las funciones corporales. Mientras investigaba el genoma del mosquito de la malaria, Schooley descubrió dos tipos diferentes de hormonas diuréticas similares a las de otras especies de insecto. Éstas fueron sintetizadas en la Universidad de Nevada, en Reno, y enviadas entonces a Londres para estudiar sus efectos en mosquitos.

Hormona mosquito malaria
Los mosquitos hembra extraen sangre de los humanos. (Foto: Geoff Coast, University of London )
Cuando un mosquito succiona sangre de un humano, y sólo las hembras fecundadas lo hacen, absorbe dos veces el peso de su cuerpo en sangre. Para disminuir este peso adicional, el mosquito expele fluidos, orinando en su víctima. Coast descubrió que la introducción de una de las dos hormonas diuréticas, DH31, en el mosquito, causa que éste excrete fluido rico en cloruro de sodio, la sal que predomina en la sangre.

Sólo la DH31 causa la pérdida masiva de cloruro de sodio que provoca que el mosquito orine. La estimulación de este proceso cuando el mosquito no se está alimentando podría hacerlo perecer.

Este descubrimiento podría llevar al desarrollo de un pesticida para controlar los mosquitos. Los compuestos sintéticos que imitan la acción de estas hormonas peptídicas podrían resultar muy útiles como insecticidas y para combatir enfermedades como la malaria, que son transmitidas por los mosquitos.


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