Astronomía

Venus no carece por completo de cambios meteorológicos


(NCYT) Cualquier variabilidad que se detecte en la meteorología de Venus resulta bastante inesperada, porque el planeta tiene muchos rasgos que mantienen las condiciones atmosféricas dentro de un rango estrecho y por lo general muy estable.

La Tierra tiene las estaciones del año porque su eje de rotación está inclinado unos 23 grados, lo que ocasiona cambios en la intensidad de la luz solar y la longitud del día en cada hemisferio, a medida que transcurren los meses.

Sin embargo, el eje de rotación de Venus se ha inclinado tanto que está casi completamente al revés, dejándolo con una inclinación neta de menos de tres grados con respecto al Sol. Por ello, el efecto estacional es insignificante. Además, su órbita es más circular que la de la Tierra, por lo que la diferencia entre la máxima distancia de Venus al Sol y la mínima no origina variaciones relevantes en el calor recibido del astro rey.

La rotación de Venus es tan lenta que el planeta tarda varios meses en completar una vuelta sobre sí mismo. Eso acarrea que las noches sean larguísimas. Sin embargo, aunque cabría esperar que el planeta se enfriara bastante durante las noches, la espesa atmósfera y las nubes de ácido sulfúrico actúan como una gruesa manta que retiene el calor. Este efecto invernadero se ve reforzado por la acción de los vientos, que transportan el calor desde el otro lado del planeta. El resultado es que las temperaturas en el lado nocturno de Venus son muy parecidas a las del lado diurno.

Clima de Venus
Venus. (Foto: NASA)
Otro factor que impide que en Venus exista una meteorología como la de la Tierra es que casi toda el agua del planeta ya ha escapado al espacio exterior. Debido a ello, no hay tormentas ni lluvia, a diferencia de en la Tierra donde el agua se evapora y se condensa formando las nubes.

En muchos aspectos, se puede decir que en Venus no hay meteorología.

Sin embargo, en la atmósfera superior, el tiempo se pone más interesante, según se concluye en un nuevo estudio. Revisando datos, el equipo de Theodor Kostiuk (NASA) y Tim Livengood (de la Universidad de Maryland) detectó cosas extrañas sucediendo a unos 110 kilómetros de altitud, en el aire claro y relativamente frío que existe por encima de las nubes ácidas, en dos capas que son la mesosfera y la termosfera.

Una de estas anomalías es que, si bien el aire sobre las regiones polares en estas capas atmosféricas superiores en Venus era más frío que sobre la zona ecuatorial en la mayoría de las mediciones realizadas, de vez en cuando parecía ser más cálido.

Además, a pesar de que la temperatura de la superficie es bastante homogénea, los autores del nuevo estudio han apreciado cambios sustanciales en estas capas para las latitudes bajas, de hasta 30 grados centígrados de diferencia en el lapso de unos pocos días terrestres. Los polos parecían ser más estables, pero incluso en ellos han observado cambios de hasta 15 grados de diferencia.




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