Astronomía

Planetesimales que fueron miniplanetas, no sólo bloques de construcción

(NC&T) Los antiguos meteoritos, al igual que los discos duros rescatados de un viejo ordenador, todavía contienen registros magnéticos sobre la historia temprana de los planetas, según la investigación de Benjamin P. Weiss, científico planetario del MIT.

Weiss y sus cinco colaboradores examinaron fragmentos de tres meteoritos de la clase de las angritas, que figuran entre las rocas más antiguas de las que se tenga conocimiento.

El análisis demostró que, sorprendentemente, durante la formación del Sistema Solar, cuando el polvo y los escombros del disco alrededor del sol chocaron y se adhirieron para formar rocas cada vez más grandes y finalmente a los planetas que conocemos, incluso los objetos mucho más pequeños que los planetas, de apenas unos 160 kilómetros, fueron lo bastante grandes como para fundirse casi en su totalidad.

Esta fusión virtualmente completa de los pedazos de roca formadores de planetas, llamados planetesimales, causó que sus componentes se separasen: Los materiales más ligeros, incluyendo los silicatos, flotaron hacia la superficie, formando después la corteza, mientras que el material rico en hierro, y por tanto más pesado, se hundió hacia el núcleo, donde al comenzar a girar produjo una dínamo magnética. Los investigadores pudieron estudiar los vestigios de los campos magnéticos producidos por esa dínamo, ahora registrados en los meteoritos que cayeron a la Tierra.

Planetesimales y miniplanetas
Benjamin Weiss. (Foto: Donna Coveney)
El magnetismo en los meteoritos ha sido un misterio durante muchos años. Descubrir ahora que esos cuerpos tan pequeños pudieron haberse fundido formando dínamos magnéticas es un paso importante hacia la solución del enigma.

Hasta hace relativamente poco, era común pensar que los planetesimales (similares a los asteroides en el Sistema Solar de hoy) que se agruparon para conformar planetas, eran sólo material rocoso homogéneo, sin haberse fundido nunca de manera extensa, y sin estructuras a gran escala. Ahora, este estudio demuestra que muchos de los "ladrillos" con los cuales los planetas estaban siendo construidos eran miniplanetas por sí mismos, con su corteza, su manto y su núcleo.

Esto podría cambiar la visión de los teóricos de cómo tomaron su forma los planetas. Si los cuerpos más pequeños ya habían experimentado una fusión cuando se agrupaban para construir cuerpos tan grandes como planetas, esto podría cambiar significativamente los conceptos hasta ahora asumidos como ciertos sobre los procesos que tuvieron lugar en los primeros años de los planetas nacientes, mientras se formaban sus estructuras internas. Esto podría tener implicaciones, por ejemplo, en cómo se distribuyen hoy los diferentes minerales en la corteza, el manto y el núcleo de la Tierra.




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