Astronomía

Un lento enfriamiento permitiría detectar planetas del tamaño de la Tierra

(NC&T) Durante unos millones de años después de su formación inicial, los planetas como la Tierra pueden mantener una caliente superficie de roca fundida que les haría brillar con suficiente intensidad como para resultar detectables en nuestro vecindario interestelar pese al resplandor de su estrella.

Elkins-Tanton sostiene que la fase del "océano de magma" para los planetas del tamaño de la Tierra puede durar varios millones de años, más tiempo que lo previamente estimado. "Eso significa que realmente podremos verlos en cualquier parte, cuando mejoren los sistemas de detección", asevera.

La investigación demuestra que aún después de que la superficie del magma se solidifica, podría seguir lo bastante caliente para brillar de manera notable en la banda infrarroja durante decenas de millones de años, manteniendo así una ventana relativamente larga de detectabilidad.

El gran problema para los astrónomos que esperan descubrir planetas alrededor de otras estrellas es la inmensa diferencia entre el brillo de la estrella y el del planeta, el cual sólo brilla reflejando la luz de su estrella madre. Pero la diferencia de resplandor en las longitudes de onda infrarrojas para un planeta incandescente cuya superficie está en estado de fusión, sería mucho menor, haciendo más factible el descubrimiento.

Planetas del tamaño de la Tierra
Linda Elkins-Tanton. (Foto: Donna Coveney)
La larga duración de la fase de fusión es el resultado de un proceso de dos fases. Primero, el calentamiento inicial, generado por una combinación de la radioactividad en el interior del planeta y el calor generado por la colisión de millones de cuerpos rocosos que chocan entre sí para formar de manera conjunta al planeta, realmente es bastante efímero: sin la intervención de otros fenómenos, la superficie del planeta se solidificaría con rapidez, en unos cientos de miles de años, como originalmente se pensaba que sucede de modo habitual. Pero entonces se produce una elevación secundaria de la temperatura como consecuencia de que los materiales ricos en hierro y más pesados, que se han solidificado en la superficie, empiezan a hundirse hacia el centro del planeta, provocando que otros materiales más calientes suban a la superficie.

Este proceso hace que la superficie fundida exista durante un tiempo mucho más largo, del orden de millones de años. Como la corteza de la Tierra es tan dinámica, no hay ningún material intacto de esa época inicial que pueda estudiarse para comprobar la veracidad de este modelo, pero en otros planetas como Marte o Mercurio sí pueden existir fragmentos de rocas tempranas que podrían estudiarse.




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