Astronomía

Informe ISS/STS-116

(NC&T) Los astronautas del Discovery alcanzaron la estación dos días después del despegue. La aproximación al complejo fue absolutamente normal, primero con el acercamiento y el giro sobre sí misma de la nave para que la tripulación de la ISS pudiese fotografiar su sistema de protección térmica, y después con el lento acoplamiento propiamente dicho, que culminó a las 22:12 UTC del 11 de diciembre con la unión al puerto de atraque del módulo Destiny.

Una vez asegurado el sistema de atraque, se comprobó si había alguna fuga de aire. Convencidos de que la unión era estanca, se abrieron las escotillas, y las dos tripulaciones pudieron por fin verse directamente las caras (23:54 UTC). Los diez astronautas celebraron la reunión brevemente, para pasar de inmediato a la larga lista de tareas conjuntas que deberían llevar a cabo durante los próximos días.

En primer lugar, los recién llegados recibieron el acostumbrado informe de seguridad, para pasar después a la instalación del asiento personalizado de Sunita Williams en la cápsula de descenso de la nave Soyuz-TMA unida a la estación. Con este movimiento, la astronauta pasaba oficialmente a pertenecer a la expedición número 14, relevando a su colega europeo Thomas Reiter.

El siguiente paso sería preparar los brazos robóticos de la lanzadera y de la estación para la instalación del segmento P5, la primera tarea importante de la misión. Sin embargo, siguiendo recomendaciones del centro de control, el brazo Canadarm-2 de la ISS fue dirigido primero hacia los bordes del ala izquierda del Discovery, para examinar un área fotografiada previamente (paneles 19 a 21) y de la que los ingenieros deseaban mayor detalle e información. Un sensor detectó una vibración el lunes, lo que podría implicar el impacto de un micrometeorito. Aunque no se esperaba encontrar nada de particular, era necesario analizar concienzudamente la región para descartar daño alguno en ella.

Informe ISS/STS-116
Curbeam y Williams trabajan sobre el panel solar P6. (Foto: NASA)
Completado este trabajo no previsto, el brazo del Discovery agarró el segmento P5 de dos toneladas, lo levantó sobre la bodega y lo dejó suspendido sobre una de las alas durante el período de sueño de los astronautas. Sería instalado en su sitio durante la primera de tres salidas extravehiculares, que realizarían Curbeam y Fuglesang. Precisamente, los dos astronautas pasaron la noche dentro del módulo esclusa Quest, a presión más baja (10,2 psi), para purgar el nitrógeno de su torrente sanguíneo y facilitar el uso de los trajes espaciales.

El día siguiente comenzó con buenas noticias procedentes de la Tierra. Los análisis de las imágenes obtenidas del escudo térmico del Discovery indicaban que éste se hallaba en buenas condiciones para el regreso. Sin embargo, aún debería efectuarse una última comprobación rutinaria para estudiar si había habido algún impacto durante su estancia en órbita.

La siguiente tarea prevista que se llevaría a cabo era crucial: Bob Curbeam y Christer Fuglesang tenían que hacer un paseo espacial que debía durar 6 horas y 10 minutos. La excursión propiamente dicha comenzó a las 20:31 UTC del 12 de diciembre y finalizó a las 03:07 UTC del día 13 (duró por tanto 6 horas y 36 minutos). Los dos astronautas retiraron del segmento P5 varios enganches que se usaron sólo para el lanzamiento, y un soporte de captura, y guiaron a Joan Higginbotham, quien, desde el interior del módulo Destiny, manipuló el brazo robótico de la estación para llevar al segmento hasta su punto de anclaje, junto a los nuevos paneles solares. Los movimientos se efectuaron muy despacio, dado el escaso margen existente entre los diversos elementos y estructuras. Una vez enganchado (22:45 UTC), los astronautas atornillaron el P5 en su sitio y efectuaron varias conexiones eléctricas. A continuación, reemplazaron una cámara exterior que había fallado y que se necesitará para futuras misiones de ensamblaje. Como aún quedaba algo de tiempo, el americano y el europeo adelantaron algunas tareas, incluyendo la apertura de un cierre que permitirá que el segmento P6 pueda ser trasladado desde su actual posición provisional y unido al P5. Curbeam y Fuglesang regresaron finalmente al módulo Quest, aunque el estadounidense, antes de entrar, aprovechó para felicitar a los recientes ganadores del Premio Nobel, uno de los cuales pertenece a la NASA.

Completado el primer paseo espacial, ya era posible avanzar en la nueva fase de la misión, que implicaba posibilitar el uso de los nuevos paneles solares. Para ello deberían hacerse complejos trabajos eléctricos. En primer lugar se plegaría una de las alas (P6-4B) del panel solar P6, el único americano en uso. Después, durante un segundo paseo espacial, Curbeam y Fuglesang reconfigurarían el cableado externo para que la energía producida por los paneles solares instalados en septiembre pudiese alcanzar los sistemas de la estación.

La principal tarea a realizar durante el miércoles 13 de diciembre consistió, en efecto, en plegar una de las alas del panel solar en el segmento P6. Sin embargo, tras seis años extendido, dicho panel no dio facilidades a la tripulación y a los ingenieros. Fue instalado en diciembre de 2000, como sistema de suministro de energía provisional. Ahora era necesario su plegado, no sólo para su futuro traslado y unión al segmento P5, que acababa de ser conectado, sino también para que los nuevos paneles, que deben girar sobre su eje para seguir la posición del Sol en el cielo, no choquen con el viejo P6.

La operación se adivinó rápidamente compleja. Durante seis horas, los astronautas enviaron desde el interior de la estación hasta 45 órdenes de plegado y desplegado, intentando que, poco a poco, los segmentos del panel, que se parecen a una persiana veneciana, fueran retrayéndose. Los problemas aparecieron cuando los cables guías que ayudaban a plegar los segmentos en el interior de una especie de caja estrecha, aparentemente se enredaron. Sólo 17 de los 31 segmentos del panel solar quedaron guardados en su sitio. Por fortuna, la cifra era suficiente, y aunque el plegado había sido parcial, dejaba espacio suficiente para que los paneles nuevos (P4) pudiesen girar.

Los ingenieros deberían pensar cómo solucionar el problema, pero mientras tanto, ya era posible empezar a alimentar la estación con la energía de los P4. A la 01:00 UTC del 14 de diciembre, los controladores de vuelo enviaron las primeras órdenes al motor del P4 (Solar Alpha Rotary Joint) y éste empezó a girar sobre su eje para seguir el Sol. Tres horas después, se activaban las válvulas del sistema de refrigeración, permitiendo que su fluido circulase por los conductos de los segmentos y los radiadores. Este era el primer paso para refrigerar la aviónica y la electrónica del complejo orbital de forma efectiva.

La NASA empezó a estudiar qué hacer con el plegado parcial del panel P6. La situación no impedía seguir adelante con el plan previsto, incluyendo el segundo paseo espacial de la misión, que debía efectuar las primeras conexiones para llevar la electricidad del P4 a los sistemas de la estación. Podría sin embargo improvisarse una cuarta excursión extravehicular dedicada exclusivamente a intentar cerrar el panel solar. Se consultó a los comandantes sobre el mejor día para efectuar esta tarea, pero éstos necesitaban más información para dar su opinión.

Mientras se tomaba una decisión, los astronautas prepararon el citado segundo paseo espacial, y continuaban trasladando suministros y equipos entre las dos naves. El módulo Spacehab instalado en la bodega del Discovery transportó unas 2 toneladas de material, y otros 500 kg se hallaban en el puente medio del vehículo. A cambio, el transbordador se llevaría a la Tierra casi 3 toneladas y media procedentes de la estación.

Bob Curbeam y Christer Fuglesang completaron con éxito su segundo paseo espacial. Actuando como verdaderos electricistas, llevaron a cabo la primera mitad de la compleja tarea de conectar los paneles solares del segmento P4 al sistema energético de la estación. Los dos astronautas salieron al exterior a las 19:41 UTC del 14 de diciembre, y dos horas más tarde habían finalizado su principal objetivo, poner en línea los canales 2 y 3 del sistema energético permanente. Los canales 1 y 4 serían reconfigurados durante la tercera salida extravehicular, prevista para el sábado.

Con antelación a las conexiones realizadas por Curbeam y Fuglesang, los controladores desconectaron la mitad de los sistemas de la estación, incluyendo algunas luces, aparatos de comunicación, ventiladores y ordenadores de reserva. Una hora y 45 minutos después de haber iniciado las desconexiones, los controladores volvían a conectar cada uno de los elementos. Además, los sistemas de refrigeración empezaban a bombear calor hacia el exterior y los transformadores eléctricos regulaban ya los voltajes de forma eficiente. La electricidad generada por los nuevos paneles solares alcanzaba su destino sin ninguna complicación.

Habiendo completado con antelación todos sus objetivos, incluyendo la instalación de una cubierta térmica en el brazo robótico Canadarm-2, bolsas de herramientas para futuras salidas, y la recolocación de dos minivehículos de desplazamiento manual, los dos astronautas penetraban otra vez en el módulo esclusa Quest y cerraban la escotilla exterior. Su paseo espacial duró exactamente cinco horas, una hora menos de lo programado. Parte del mérito de su buena labor recayó en Suni Williams y Joan Higginbotham, quienes operaron el brazo robótico de la estación para apoyar la actividad extravehicular.

El viernes 15 de diciembre, la tripulación del Discovery y de la estación espacial se tomó medio día de descanso, tras las intensas jornadas precedentes.

En la Tierra, la dirección del programa se vio obligada a mantener el control de orientación del complejo a través del sistema de propulsión del transbordador. Este había sido transferido el jueves al Discovery como parte de una paulatina desconexión de sistemas, necesaria para poder efectuar las reconexiones eléctricas que llevarían a cabo los astronautas durante su segundo paseo espacial. Cuando tras la excursión se intentó devolver el control a los giróscopos, una vez reactivado el suministro eléctrico a éstos, se detectaron problemas que los especialistas creen fueron debidos al elevado nivel de actividad solar, que había aumentado la densidad atmosférica y su alcance, incrementando el rozamiento. Así pues, se decidió posponer la transferencia durante algunas horas, completándose más tarde.

La tripulación dedicó el tiempo de trabajo asignado a continuar trasladando equipos y suministros, y los dos europeos, Reiter y Fuglesang, participaron en una conexión con dignatarios suecos. Más tarde, fueron los 10 astronautas quienes participaron en una conferencia de prensa.

Desde la Tierra, mientras tanto, los especialistas continuaban estudiando el problema del panel solar que no se había plegado del todo. Enviaron más órdenes al sistema, intentando liberar el enredo de cables y estudiando la respuesta del panel. Después de varias pruebas infructuosas, se decidió comunicar oficialmente a la tripulación algunos cambios en el plan de vuelo. Primero, durante la tercera salida, los astronautas Curbeam y Williams inspeccionarían la situación. Y en función de ello, podría programarse o no un cuarto paseo espacial para el lunes día 18.

Dicho y hecho, Bob Curbeam y Sunita Williams salieron al exterior el 16 de diciembre. A las 19:24 UTC, se abría la escotilla exterior e iniciaban su compleja serie de tareas. De nuevo se habían desconectado la mitad de los sistemas eléctricos de la estación, permitiendo que pudieran trabajar con los canales 1 y 4 que llevarían hasta ellos la electricidad generada por los paneles solares P4. Una vez conectados dichos canales, se volvieron a activar los sistemas, verificándose su perfecto funcionamiento. La ISS está ahora lista para recibir nuevos grupos de paneles solares y módulos habitables.

Las siguientes tareas fueron instalar un dispositivo de agarre en el brazo robótico y trasladar tres grupos de paneles de protección contra los impactos, de construcción rusa, hasta el exterior del módulo PMA-3. Una futura salida servirá para instalarlos en el módulo Zvezda. Finalmente, se dirigieron al panel solar P6 y manipularon el sistema de plegado. Mientras desde el interior de la estación se enviaban órdenes a los motores, los dos astronautas sacudían con cuidado la caja donde se iban guardando los segmentos del panel. La acción conjunta permitió plegarlo un poco más (hasta el 65 por ciento), permaneciendo aún 11 segmentos fuera de la caja. Curbeam y Williams regresaron después al interior del módulo Quest, tras una salida que había durado 7 horas y 31 minutos (se cerró la escotilla a las 02:52 UTC del 17 de diciembre). Todo había bien, excepto la pérdida de una cámara digital, que se convirtió en un inesperado satélite de la Tierra.

Los especialistas en la Tierra dieron finalmente luz verde para una cuarta actividad extravehicular. Se efectuaría el lunes, con Curbeam y Fuglesang como protagonistas, y para ello se extendió un día la misión del Discovery en órbita. El objetivo, completar el plegado, y recoger información para evitar que algo parecido ocurra de nuevo en marzo, cuando se intente hacer lo mismo en el otro ala del panel solar.

El domingo se dedicó pues básicamente a preparar la cuarta excursión extravehicular. Se pulieron los planes y los astronautas participantes dormirían dentro del módulo Quest a presión inferior. También se movilizó el Canadarm-2, ya que se utilizaría este brazo para llevar a los astronautas a lugares precisos del panel.


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