Astronomía

Los astrónomos ven por primera vez el interior de un cuásar

(NC&T) El estudio provee confirmación adicional a las sospechas que los científicos han albergado durante mucho tiempo, de que los cuásares están formados por agujeros negros supermasivos y por discos de materia a temperaturas elevadísimas que se mueve en espiral hacia dentro de ellos.

El proyecto ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad Estatal de Ohio.

"Hay muchos modelos que intentan describir lo que sucede dentro de un cuásar y hasta ahora ninguno de ellos podía ser descartado. Hoy podemos descartar algunos", explica Xinyu Dai (de la Universidad Estatal de Ohio). "Podemos empezar a hacer modelos más precisos de los cuásares, y obtener una perspectiva más completa de los agujeros negros".

Vistos desde la Tierra, los cuásares son objetos cuasiestelares (parecidos a las estrellas). Son sumamente luminosos, por lo que podemos verlos aunque se encuentran entre los objetos más distantes del universo. Los astrónomos estuvieron desconcertados por los cuásares durante décadas, antes de decidir que lo más probable era que contuvieran agujeros negros supermasivos, formados hace miles de millones de años.

Los agujeros negros no pueden observarse directamente, porque son tan masivos que ni la luz puede escapar a su gravedad. Por otra parte, la materia que se precipita hacia un agujero negro, brilla intensamente durante la caída. En el caso de los cuásares, el brillo se manifiesta en un rango amplio de energías, incluyendo la luz visible, las ondas de radio y los rayos X.

Dai, Christopher Kochanek (profesor de astronomía) y sus colegas, estudiaron la luz que emana de dos cuásares, nombrados RXJ1131-1231 y Q2237+0305.

Estos cuásares están tan lejos que incluso con los telescopios más avanzados, se ven sólo como diminutas puntas de alfiler. Las estructuras internas de los dos cuásares en este estudio se hicieron visibles cuando una galaxia vino a alinearse exactamente entre ellos y la Tierra, magnificado su luz como una lente.

Los astrónomos han comparado este efecto a la posibilidad de mirar los cuásares bajo un microscopio.

Einstein predijo que los objetos de gran masa en el espacio pueden actuar a veces como lentes, curvando y amplificando la luz de objetos que están detrás de ellos, desde el punto de vista de un observador. El efecto se denomina lente gravitatoria y permite a los astrónomos estudiar algunos objetos con detalles inalcanzables por otros procedimientos.

Los investigadores lograron medir el tamaño del disco de materia descendente alrededor del agujero negro dentro de cada cuásar. A ese tipo de disco se le denomina Disco de Acreción.

En cada caso, el disco rodeaba un área más pequeña que emitía rayos X, lo que encaja con la noción de que el material es calentado a temperaturas enormes mientras desciende hacia el agujero negro en el centro.

Esto es lo que esperaban ver, dados los conceptos actuales sobre los cuásares. Pero la visión del interior del cuásar les ayudará a perfeccionar esas ideas. Resultó fundamental para el proyecto el Observatorio de Rayos X Chandra, de la NASA.


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