Sonda Deep Impact
Astronomía

Impacto profundo

(NC&T) Durante la fase de aproximación, la sonda Deep Impact había utilizado sus cámaras para seguir la evolución de su objetivo. Los científicos captaron en las imágenes del 22 de junio un estallido de actividad de corta duración, el segundo observado en las dos últimas semanas. Sin embargo, la zona de emisión no debería afectar a las actividades de la sonda de sobrevuelo.

La misión consistía en dos vehículos que habían hecho el viaje desde la Tierra unidos como uno solo. El primero, el principal, tiene el tamaño de un automóvil compacto, y el segundo, el proyectil, reforzado con cobre, no era mayor que una lavadora. La nave madre disponía de dos cámaras, una de media y otra de alta resolución, que seguirían todo lo que ocurriera. El proyectil estaba equipado con una cámara que mostraría al cometa hasta el momento del impacto.

La misión principal sería, en efecto, chocar contra el astro y crear un cráter que pusiera de manifiesto material "fresco" del interior. Los restos crearían una nube de partículas que serían investigados por los instrumentos de la Deep Impact. Hasta ese momento crucial, todo se había desarrollado muy bien. El 23 de junio, la sonda había ajustado su velocidad ligeramente. Otras maniobras posteriores, de los dos vehículos por separado, garantizarían los ángulos de visión e impacto adecuados.

El 3 de julio, a las 06:00 UTC, se separaba el proyectil de la nave madre, después de un vuelo conjunto de 172 días, y a unos 880.000 km de distancia del cometa. Seis horas antes se había efectuado la cuarta corrección de trayectoria de la misión, de manera que el proyectil quedara en la ruta exacta hacia su objetivo. Poco después, con este último ya avanzando en solitario, se activaron sus baterías y sus sistemas de autonavegación, y la cámara empezó a fotografiar el Tempel 1.

La Deep Impact fotografió a su compañero durante el alejamiento. Unos 12 minutos después de la separación, la nave había efectuado una corrección para reducir su velocidad y permitir que dicha separación aumentara poco a poco.

Ambos vehículos se comunicaban a través de una antena en banda S. La nave principal recibiría la telemetría y los datos científicos (imágenes), antes de retransmitirlos a la Tierra.

Y llegó el gran día. A las 05:52 UTC del 4 de julio, el proyectil chocaba contra el cometa a una velocidad de 10,2 km/s. Antes, había tenido tiempo de enviar espectaculares imágenes de su aproximación, algunas de las cuales llegarían pronto a la Tierra y el resto serían almacenadas en la memoria de la Deep Impact. Esta última no perdió detalle del choque, pasando a 500 km del Tempel 1.

Los controladores en la Tierra supieron que todo había ido bien cuando la telemetría del proyectil cesó cuando estaba previsto, y empezaron a llegar las imágenes de lo sucedido. Espectaculares, mostraban una enorme nube de partículas que hicieron aumentar seis veces el brillo del cometa. Observatorios espaciales y terrestres de todo el mundo contemplaron el acontecimiento.

Sonda Deep Impact
El núcleo del cometa Tempel 1. (Foto: NASA/JPL-Caltech/UMD)
La primera fotografía llegó a las 05:57 UTC, procedente de la cámara de media resolución de la Deep Impact. Mostraba claramente los signos del impacto, mucho más espectacular de lo esperado. La sonda posicionó sus cámaras para observar los fuegos artificiales de la colisión, protegiéndose después en el momento del máximo acercamiento y volviendo a las observaciones poco después. Las cámaras y un espectrómetro infrarrojo mostraron el cometa con un detalle sin precedentes, su superficie cubierta de estructuras curiosas, incluyendo lo que parecían pequeños cráteres.

La última imagen del proyectil se tomó 3 segundos antes del brutal choque, a unos 30 km de altitud, aportando detalles con una resolución de 4 metros. Después, la nave se vaporizó.

Las maniobras de acercamiento habían sido intensas. Un impulso inicial desvió al proyectil unos 7 km, poniendo en peligro el choque. Pero las siguientes dos correcciones volvieron a colocarlo en la ruta adecuada. La NASA iba colocando las imágenes en su página web, que batió todos los récords de visitas (80 millones de páginas en 24 horas). En ella se volcaron poco a poco algunos detalles y resultados. Por ejemplo, el Tempel 1 parece recubierto por una fina capa de polvo. La nube levantada por el impacto resultó ser mucho más compacta y densa de lo que se creía, lo que aumentó su reflexión lumínica. Ahora los científicos piensan que el Tempel 1 no es un cometa corriente.

Sin embargo, los resultados y las conclusiones aún tardarán, pues la misión envió unas 4.500 imágenes que deben ser analizadas. Se sabe, por ejemplo, que el proyectil recibió a su vez el choque de un par de partículas procedentes del cometa, que desviaron su cámara unos instantes hasta que el sistema de navegación corrigió la orientación. El impacto final se produjo con un ángulo de 25 grados respecto a la superficie del astro. El cráter resultante puede haber sido mayor que la estimación más optimista, al menos 250 metros.

La misión de la sonda Deep Impact ha finalizado en esencia. Pero la NASA estudiará si puede conseguir la financiación para redirigirla hacia otro cometa y efectuar algún sobrevuelo científicamente útil.
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