Astronomía

Estrellas binarias en la intimidad

(NC&T) La capacidad del Chandra para distinguir entre las dos estrellas que están interactuando, una gigante altamente desarrollada y su compañera que probablemente sea una enana blanca de tamaño similar al de la Tierra, ha permitido a los astrónomos observar un puente de materia caliente entre ambas. Asimismo, han percibido un estallido de rayos X en la gigante.

Antes de estas imágenes, se creía que todas las emisiones de rayos X provenían de un disco caliente en torno a una enana blanca, por lo que este fogonazo de rayos X ha sido toda una sorpresa para el equipo de astrofísicos, tal como reconoce Margarita Karovska, autora principal del estudio, e investigadora del CfA (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) en Cambridge, Massachussets.

El estudio en rayos X de este sistema binario, llamado Mira AB, puede servir para comprender mejor otros sistemas binarios formados por una estrella normal y una colapsada como por ejemplo una enana blanca, una estrella de neutrones o un agujero negro, en los cuales los astros individuales y el puente de gas no pueden ser distinguidos en una imagen.

Esta separación entre los rayos X de la estrella gigante y los de la enana blanca se logró gracias a la cercanía de este sistema que está a sólo 420 años-luz de la Tierra, y a que el Chandra tiene un gran poder de resolución angular (la capacidad de un telescopio o instrumento comparable de poder distinguir o "separar" los distintos objetos que, vistos con menor resolución, aparentan ser uno solo).

Estrellas binarias
El sistema binario Mira. (Foto: Rayos-X: NASA/CXC/SAO/M. Karovska et al.; Ilustración: CXC/M.Weiss)
Las estrellas en Mira AB están separadas por unos 10.500 millones de kilómetros, casi el doble de la distancia entre Plutón y el Sol. Mira A es bien conocida por sus oscilaciones de brillo. Ya en el siglo XVII se observaba cómo el resplandor de esta estrella aumentaba y disminuía con un periodo de 330 días. Al estar en su etapa de gigante roja, se ha hinchado de manera notable, aumentando su tamaño hasta cerca de 600 veces el del Sol. Ahora se aproxima a la fase en que su combustible nuclear se agotará, y sufrirá un colapso que la convertirá en una enana blanca.

La agitación interna en Mira A podría crear trastornos magnéticos en la atmósfera superior de la estrella y propiciar los fogonazos de rayos X observados, así como una rápida fuga de gas y polvo, en un tempestuoso y fuerte viento estelar. Parte de la materia que escapa de Mira A es capturada por su compañera Mira B en un disco de acreción donde las colisiones entre las partículas circulando a gran velocidad generan emisiones de rayos X.

La existencia de un puente entre ambas estrellas indicaría que, además de la materia que captura del viento estelar, Mira B también está succionando materia directamente de Mira A.


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