Astronomía

DART, éxito y fracaso

(NC&T) La NASA era perfectamente consciente de que se trataba de una misión con cierto riesgo: un vehículo tan automatizado que prescindía de cualquier posibilidad de aceptación de órdenes desde tierra. Para los ingenieros, era observar y aprender.

Sus avanzados sistemas electrónicos, que podrían verse afectados durante el lanzamiento, obligaron a la agencia a revisarlos por completo, provocando un considerable retraso en el despegue. La fecha inicial, octubre de 2004, fue descartada, hasta que se dio por fin luz verde al inicio de la misión, quedando éste programado para abril de 2005.

Los objetivos del DART eran claros: a diferencia de los soviéticos/rusos, los americanos jamás han utilizado naves automáticas capaces de realizar un encuentro espacial. La presencia de astronautas siempre ha facilitado estos encuentros. En vista de que en el futuro podría ser necesaria esta tecnología (por ejemplo, para reparar o retirar del servicio al telescopio espacial Hubble, o para el cancelado Orbital Space Plane), se desarrollaron los elementos necesarios para tal tarea, siendo probados en tierra por expertos del Marshall Space Flight Center. Dichas pruebas demostraron que tanto el hardware como el software podían comunicarse entre sí y hacer evolucionar a una nave espacial autónoma hasta llevarla a corta distancia de un objetivo. Entre las tecnologías desarrolladas destacaban sensores de video, GPS, etc. Los sensores determinan la posición exacta de la nave, y alimentan de información al ordenador de a bordo, que calcula cuándo acelerar, girar o frenar, asegurando el encuentro seguro con otro vehículo. Todo ello sin intervención alguna desde la Tierra.

Después de estas pruebas, la NASA autorizó la misión espacial DART, cuyo objetivo sería perseguir y acercarse a un satélite llamado Multiple Paths, Beyond-Line-of-Site Communications (MUBLCOM). Se trataría de una misión de sólo 24 horas, durante la cual el DART realizaría todas las operaciones programadas y después se dirigiría a una órbita de descanso desde la cual reentraría diez años después.

Misión espacial DART
El interceptor DART (Foto: OSC )
El satélite DART fue construido por la empresa OSC y pesó 360 kg al despegue. Sería colocado en órbita a bordo de un cohete Pegasus-XL, y sería liberado en una posición a una altitud algo superior a la de su objetivo. Desde allí, localizaría a éste y efectuaría todos los cálculos para el encuentro. Las maniobras se harían con un sistema de 16 toberas de gas. Se esperaban hasta 43 maniobras, incluyendo un acercamiento a menos de 6 metros del MUBLCOM, simulando un acoplamiento automático.

Si todo iba bien, la experiencia serviría para el Orbital Express, un vehículo en dos partes (NEXTSat y ASTRO) aún más sofisticado en el que también participa el Departamento de Defensa y cuya tecnología permitirá reparar y recargar de combustible otros satélites.

El DART fue finalmente lanzado a las 17:26 UTC del 15 de abril. El avión nodriza Stargazer había despegado a las 16:27 UTC desde Vandenberg. Alcanzada la altitud prevista, el cohete Pegasus-XL fue liberado y, cinco segundos después, accionó el motor de su primera fase alada. Tras el funcionamiento de la tercera fase, el vehículo entró en una órbita baja provisional. A las 17:38 UTC, entraba en acción la cuarta etapa HAPS, elevando el apogeo hasta unos 760 km.

Se realizó un chequeo rápido de todos sus sistemas, y el DART inició la secuencia programada. A las 04:00 UTC del 16 de abril, lograba su primer objetivo, situándose a tan sólo 92 metros del satélite MUBLCOM. Los ingenieros en tierra siguieron todo el proceso, satisfechos de cómo estaban yendo las cosas. Pero entonces, el DART detectó que su reserva de combustible de maniobras era demasiado baja, abortó el resto de actividades, incluyendo la aproximación final, e inició los procedimientos de finalización de su misión.

Los ingenieros han lanzado una investigación para esclarecer la anomalía. Si bien parece que los sistemas actuaron bien, se desconoce por el momento por qué el combustible se agotó tan rápidamente. Una revisión de la telemetría indica que al principio del vuelo hubo una cantidad de errores de navegación superior a la esperada, y es posible que ello influyera en el agotamiento del combustible de maniobras, a pesar de que el satélite despegó con un margen un 30 por ciento superior al programado. Por el momento no se han detectado fugas en los tanques, de manera que es posible que el combustible se gastara de forma ineficiente.


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