Aqueología y paleontología

La serpiente más primitiva conocida

(NCYT) Por su forma, se la podría considerar el eslabón perdido en la evolución de las serpientes.

Los resultados de la investigación realizada por el equipo de Nicholas Longrich, de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, apuntan a que las serpientes descienden de ancestros terrestres, en vez de marinos.

La antigua protoserpiente, denominada Coniophis precedens, era una criatura relativamente pequeña, con un cuerpo semejante al de una serpiente y una cabeza parecida a la de un lagarto. Esta criatura, de 65 millones de años de antigüedad, constituye un caso virtualmente único de esta peculiar especie en plena transición, que proporciona datos clave sobre cómo divergieron las serpientes desde la familia de los lagartos, la cual es más amplia.

Serpiente primitiva
En medio, la Coniophis precedens. (Foto: Nicholas Longrich)
Esta criatura seguramente se movía como las serpientes, pero debía alimentarse de modo distinto a ellas. A diferencia de lo que ocurre en las serpientes modernas, las mandíbulas de esta criatura arcaica no se podían abrir tanto como las de las serpientes actuales, lo que limitaba el tamaño de sus presas, las cuales probablemente fueron salamandras y otros pequeños lagartos.

Durante más de un siglo, casi todo lo que se sabía de la Coniophis derivaba principalmente de una sola vértebra aislada, y apenas había datos sobre su anatomía o estilo de vida, y mucho menos sobre su lugar en la evolución de las serpientes. Longrich y sus colegas han logrado hacerse una idea más detallada del animal después de lograr identificar pequeños huesos adicionales que fueron recolectados y almacenados en museos, pero que nunca habían sido estudiados hasta ahora.

Todos los fósiles conocidos de Coniophis fueron hallados en terrenos propensos a inundaciones por crecidas fluviales, en el este de Wyoming y Montana, en los mismos suelos donde se han venido hallando fósiles de mamíferos y lagartos terrestres, incluyendo a los dinosaurios Tiranosaurio rex y Triceratops, lo que indica, en opinión de los autores del estudio, que las serpientes evolucionaron como animales terrestres y no como animales marinos, aún cuando quizá eran capaces de nadar.

La condición de serpiente más primitiva que posee la Coniophis no la hace ser la serpiente cronológicamente más antigua conocida. De hecho, todo apunta a que en su propia época fue un "fósil viviente", coexistiendo con serpientes más avanzadas. No es el ancestro directo de las serpientes modernas, pero nos indica cómo debió ser ese ancestro.

En la investigación también han trabajado Jacques A. Gauthier, de la Universidad de Yale, y Bhart-Anjan S. Bhullar, ahora en la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos.