Aqueología y paleontología

Descubren en Chile indicios de una pradera más antigua que cualquier otra conocida del mundo

(NCYT) Estas dos nuevas especies vivieron cerca de una cadena de volcanes hace aproximadamente 32,5 millones de años, en lo que ahora son laderas muy pronunciadas del valle de un río en los Andes chilenos.

Las nuevas especies, Andemys termasi y Eoviscaccia frassinettii, son, después de la especie de roedor más antigua de Sudamérica, las de mayor antigüedad. El Eoviscaccia frassinettii está emparentado con la chinchilla moderna.

A la especie Eoviscaccia frassinettii se le ha dado este nombre en honor del fallecido Daniel Frassinetti, quien durante mucho tiempo fue colaborador y jefe de paleontología en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile.

Llanuras primitivas
Mesoprocta hypsodus, pariente del Andemys termasi. (Foto: V. Simeonovski & D.A. Croft)
El fósil de Eoviscaccia frassinettii brinda nuevas e importantes evidencias de que tanto roedores como otros mamíferos antiguos sudamericanos desarrollaron a través de la evolución maneras de hacer frente a una dieta abrasiva para la dentadura, mucho antes de que caballos, ovejas y otros grupos de mamíferos desarrollasen en otros continentes adaptaciones similares para hacer que el desgaste de sus dientes fuera más lento al seguir una dieta mayormente compuesta de hierbas correosas.

La antigüedad de los fósiles de las dos especies, las características dentales del espécimen fósil de Eoviscaccia frassinettii, y otros indicios, sugieren que el valle del río Tinguiririca era una llanura cubierta de hierba cuando los materiales expulsados por una erupción volcánica sepultaron la zona y a las formas de vida que la poblaban. Esto significa que los Andes chilenos probablemente albergaban ecosistemas de llanuras unos 15 millones de años antes de que estos aparecieran en otros continentes.

John Flynn, conservador de mamíferos fósiles del Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York, y otros de sus colegas, han explorado la historia fósil preservada en los Andes chilenos durante los últimos 25 años. En el valle del río Tinguiririca, una zona cercana a la frontera entre Chile y Argentina que se pensaba que era poco probable que albergara fósiles debido al predominio de rocas volcánicas, los investigadores han desenterrado cientos de ejemplares, incluyendo a las dos nuevas especies de roedores antiguos sudamericanos.

En la nueva investigación, además de Flynn, también han trabajado Ornella Bertrand del citado museo, André Wyss de la Universidad de California en Santa Bárbara, y Darin Croft de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, Ohio.