Neandertales pelirrojos
Arqueología

Los neandertales eran pelirrojos y de piel clara

(NC&T/U. Barcelona) Las conclusiones se basan en la recuperación en neandertales de un gen - el MC1R o receptor 1 de la melanocortina - que es clave en la determinación del color del cabello y de la piel. En concreto, se ha descubierto una variante en este gen que no se encuentra en los humanos modernos y que modifica la proteína resultante de una forma parecida a las variantes que provocan que algunos europeos actuales tengan el pelo rojo. Se trata de un primer cambio genético funcional que se encuentra entre humanos modernos y neandertales que ha permitido conocer un rasgo físico externo de esta especie humana extinguida.

Los principales autores del estudio son Carles Lalueza-Fox (Dept. Biología Animal UB) y Holger Römpler (Universidad de Leipzig) y participan también Javier Fortea y Marco de la Rasilla (Universidad de Oviedo), Antonio Rosas (Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC), Jaume Bertranpetit de la Unidad de Biología Evolutiva (CEXS-UPF) y otros expertos del Instituto Max Planck de Leipzig y las Universidades Siena y de Florencia (Italia), entre otros.

El receptor 1 de la melanocortina o MC1R es una proteína que se encuentra en la membrana de los melanocitos, que son las células que fabrican la melanina, el pigmento que tenemos en la piel, en el iris de los ojos y en los folículos pilosos. Hay dos tipos de melanina, la eumelanina (de color marrón oscuro) y la feomelanina (de color rojizo). La MC1R regula la síntesis de uno u otro o pigmento mediante la interacción con otra proteína, que es la hormona estimuladora de los melanocitos o MSH. Hay varias mutaciones descritas en poblaciones europeas que conllevan que la MC1R resultante no interaccione correctamente con la MSH y esto determina la síntesis exclusiva de feomelanina: estos individuos son pelirrojos y tienen la piel muy clara y con pecas. En poblaciones africanas, que están sometidas a una fuerte radiación solar por razones geográficas, la selección natural elimina la aparición de variantes que provoquen estas caídas de función. En cambio, permite que se acumulen en las poblaciones europeas, cuyos antepasados llegaron de África hace unos 50.000 años.

El equipo científico partía de la hipótesis que los neandertales, provenientes originalmente de climas ecuatoriales hace al menos medio millón de años, deberían haber experimentado un proceso similar al de los europeos en este gen. Sin embargo, las mutaciones que se hubieran podido producir habrían sido distintas. Por ello, recuperaron un pequeño fragmento del gen en dos muestras neandertales, procedentes de los yacimientos italianos de Monti Lessini (Italia) y del yacimiento asturiano de El Sidrón (España), y encontraron en ambos individuos una variante no descrita en humanos modernos que provoca un cambio de aminoácido en la proteína.

Neandertales pelirrojos
Reconstrucción de un neandertal en el Reiss-Engelhorn-Museum Mannheim. (Foto: Knut Finstermeier)
Según el investigador principal, Carles Lalueza-Fox, "probablemente es uno de los casos de buena suerte más espectaculares de la biología evolutiva reciente: encontrar a la primera un cambio funcional entre neandertales y humanos modernos, cuando se ha calculado que quizás habrá únicamente un millón en todo el genoma. Es como encontrar una aguja en un pajar genómico".

Pero el hecho que haya un cambio en el MC1R no implica necesariamente que éste altere su función. Para investigarlo, los científicos del Instituto Max Planck de Leipzig que colaboran en el estudio introdujeron el gen MC1R con la variante neandertal en células pigmentarias en placas de cultivo y las hicieron interaccionar in vitro con la otra proteína, la MSH. Pudieron constatar una caída en su grado de interacción parecida a la que se observa con las variantes "pelirrojas" actuales. Es decir, que el cambio encontrado afecta al papel de la proteína en la regulación pigmentaria y hace que se sintetice básicamente feomelanina (el pigmento rojizo). Habría pues neandertales pelirrojos y esto constituye además un ejemplo sorprendente de evolución convergente en humanos modernos y neandertales. Con este tipo de estudios, se están empezando a conocer rasgos físicos externos de los neandertales que nunca se encontraran en el registro fósil y esto representa, por lo tanto, una revolución conceptual en el estudio de la evolución humana.
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