Los coches autónomos podrían aumentar el consumo energético

El desarrollo de coches autónomos se ha acelerado desde la entrada de Google en la competición por ser los primeros en desarrolla un modelo seguro y funcional. En esta carrera, uno de los motivos aducidos para la investigación es la promesa de una mayor eficiencia energética.

Sin embargo, una nueva investigación de las universidades de Leeds y Washington y del Oak Ridge National Laboratory, publicada el pasado mes de febrero, viene a desmontar ese argumento en base a que esa misma tecnología va a provocar un cambio en nuestra relación con los coches.

El estudio hace un análisis de la tecnología de los vehículos autónomos en combinación con los datos actualmente disponibles sobre uso de coches y camiones, carnets de conducir, matrículas, seguros de autos y costes de uso de vehículos para hacer una estimación de cómo evolucionará la demanda de energía en función del nivel de automatización que se instaure en las carreteras estadounidenses de aquí al año 2.050.

Coche autónomo

Se identificaron y evaluaron varios aspectos en los que la implantación de los vehículos autónomos sería beneficioso:

  • estilo de conducción más eficiente (0/20% de reducción en el uso de energía)
  • mejora del fluir del tráfico y disminución de los atascos debido a la coordinación entre vehículos (0/4% de mejora)
  • agrupación de vehículos en convoy para reducir el gasto aerodinámico (4/25% de reducción)
  • reducción del peso de los vehículos al eliminar estructuras innecesarias de seguridad (5/23% de ahorro)
  • menor interés de los conductores en coches de grandes prestaciones que no pueden utilizar (4/23%)

Sin embargo, el estudio ha encontrado factores que aumentarían el uso de los vehículos particulares si no fuese necesario conducirlos:

  • los autobuses interurbanos desaparecerían ya que cualquiera puede viajar de una ciudad a otra sin conducir y llegar descansado en su propio automóvil (10/20% de aumento del consumo energético)
  • los viajeros que ahora usan transporte público porque les es muy difícil conducir, se convertirían en usuarios habituales de sus vehículos particulares (2/20% de aumento)
  • la mayor seguridad se traduciría en un aumento de la velocidad media (7/22% de aumento)
  • los vehículos tendrían que ser más pesados y estar más equipados para el ocio durante el viaje (0/22% de mayor consumo energético)

Está por ver si todo esto afectaría al uso compartido de los coches o si los usuarios tenderían a tener varios vehículos según el tipo de viaje que fuesen a usar o se acomodaría a uno solo.

Por ahora, vistos los datos que se manejan, no hay datos  que permitan asegurar que la introducción de la conducción autónoma vaya a implicar un ahorro inmediato de energía por lo que, a corto plazo, parece más efectivo incidir en medidas de eficiencia energética de efecto inmediato como la reducción de la velocidad o el control automatizado del tráfico que invertir dinero para que las vías públicas se adapten a los vehículos autónomos.

Estudio en que se basa este artículo:
Wadud, Z, Mackenzie, D and Leiby, P. Help or hindrance? The travel, energy and carbon impact of highly automated vehicles. Transportation Research Part A: Policy and Practice, 2015

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