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Un producto extraído de la raíz de una planta podría prevenir la caries

Una investigación publicada hace dos semanas por la Universidad de Edimburgo indica que los productos de limpieza bucal podrían servir mucho más para frenar la caries si incorporasen este principio activo extraído de las plantas.

El compuesto, conocido como trans-chalcona, se encuentra entre otras muchas sustancias en la raíz de la planta de regaliz. Actúa contra la principal bacteria que causa daños en la dentadura y ayudaría a la mejora de la salud dental porque evita la formación de placa.

Estreptococo mutans

La bacteria Streptococcus mutans metaboliza distintos azúcares a partir de comidas y bebidas con los que produce un ácido que, a su vez, es responsable de la formación de la placa. Si no hay una buena higiene dental, la combinación de este ácido con la placa dental, conduce casi inexorablemente hacia la caries. El estudio muestra que la trans-chalcona bloquea la acción de una encima fundamental que permite que la bacteria prolifere en las cavidades bucales.

Los investigadores han descubierto que bloqueando la actividad de una determinada enzima, se evita que la bacteria genere a su alrededor una capa protectora, conocida como biofilm, que es responsable de la formación de la placa dental al adherirse a la dentadura. Si se evita que se forme esa capa protectora, se evitará que se forme la placa y, en principio, debería ser fácil diseñar productos de cuidado bucal que permitan evitar la formación de placa sin mucho esfuerzo por parte de los usuarios.

La aparición de caries sigue siendo el principal problema de salud dental y aunque se puede reducir su incidencia con una correcta higiene bucal, lo cierto es que la inmensa mayoría de las personas la acaban sufriendo y tienen que recurrir a empastes y otros tratamientos dentales o, en el peor de los casos a la extracción si ya se ha extendido demasiado.

Este estudio es el primero en demostrar cómo la trans-chalcona previene la formación de biofilms en las bacterias y, por tanto, de placa dental. El equipo reprodujo en 3D la estructura de la enzima bloqueada, llamada Sortase A, para lograr una mejor comprensión de cómo la trans-chalcona impide su normal desenvolvimiento.

Golosinas saludables que no pican los dientes

Investigadoras del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universitat Politècnica de València han desarrollado una nueva formulación para la obtención de golosinas saludables, dirigida a la fabricación de espumas del tipo nube de azúcar.

Dicha fórmula permite obtener un producto que no provoca caries y con fibra, que favorece el tránsito intestinal. Además, las nuevas espumas obtenidas destacan por su bajo índice glicémico e insulinémico, es decir, no provocan picos de glucosa en sangre. La clave reside en la sustitución de los azúcares habitualmente utilizados en la fabricación de estos productos por otros dos ingredientes, un azúcar (la isomaltulosa) y una fibra soluble (la oligofructosa).

Golosinas-saludables-que-no-pican-los-dientes_image365_“Nuestro objetivo era ofrecer a los más pequeños un producto con los mismos atributos sensoriales que las golosinas convencionales pero sin los inconvenientes típicos de estos productos, es decir, que no provocara caries y que al mismo tiempo aportaran algún beneficio adicional como el que da la fibra. En este sentido, el aporte energético y el dulzor de la isomaltulosa es similar al de la sacarosa pero la ventaja es que no es cariogénica; además, se libera lentamente en la sangre y apenas tiene un leve efecto sobre los niveles de insulina en el cuerpo”, apunta Marisa Castelló, investigadora del IIAD.

“Nuestro objetivo era ofrecer un producto con los mismos atributos sensoriales que las golosinas, sin sus inconvenientes típicos”

Respecto a la oligofructosa, se trata de una fibra de sabor dulce que se convierte en un ingrediente “perfecto” para la elaboración de un producto más saludable.

En su estudio, las investigadoras de la UPV partieron de una formulación básica compuesta por un 36% de agua, un 60% de azúcares –de los que un 60% era jarabe de glucosa y un 40% sacarosa- y un 4% de gelatina. Para la obtención del nuevo producto, las investigadoras de la UPV sustituyeron el total de los azúcares por isomaltulosa y oligofructosa. Posteriormente, llevaron a cabo en sus laboratorios una serie de ensayos instrumentales para determinar sus principales características de color y textura, así como de pruebas sensoriales para evaluar la aceptación final del producto.

“Nuestro siguiente reto es añadir algún ingrediente funcional que incremente el valor nutricional de este producto, por ejemplo, para incorporar propiedades antioxidantes, para lo cual se están evaluando ingredientes con esta funcionalidad”, añade Ana Andrés, directora del IIAD.

La reformulación de productos tradicionales en general, y en particular el producto desarrollado por este equipo, constituye una oportunidad para la innovación en las empresas del sector de los dulces y confitería, lo que les permitiría diferenciar y  diversificar su cartera de productos, atendiendo a la cada vez más creciente demanda de productos saludables.