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Refutan la teoria que atribuía excelentes capacidades de refrigeración a los nanofluídos

(NC&T) A menudo se utilizan líquidos para el enfriamiento industrial, sobre todo en los reactores nucleares y en las centrales de producción de energía eléctrica que queman carbón. Motores de automóviles, acondicionadores de aire y neveras también son enfriados por líquidos.

Sin embargo, los sólidos tienen una mayor conductividad térmica que los líquidos. Por eso, los científicos han explorado durante largo tiempo maneras de mejorar la conductividad térmica de los líquidos dispersando partículas de sólidos en ellos. En teoría, esto podría mejorar la eficiencia de los dispositivos de refrigeración.

En los años sesenta, se probó esta estrategia con partículas de tamaño micrométrico, pero aún resultaban demasiado grandes y ello, entre otras cosas, llevaba a producir erosión en las tuberías y daños en las bombas.

No fue hasta los años noventa cuando fue tecnológicamente posible probar lo mismo con partículas de dimensiones nanométricas.

Los experimentos iniciales con estos nanofluidos, o suspensiones de diminutas partículas nanométricas, fueron muy prometedores. La presencia de nanopartículas parecía incrementar la conductividad térmica (una medida de la capacidad para absorber el calor) en varios órdenes de magnitud, superior a lo predicho por la teoría de la conducción térmica conocida como la Teoría de Maxwell.

En años recientes, se ofrecieron varias nuevas teorías para explicar esta conducta anómala. Entre ellas, la teoría de la "microconvección" que predijo un asombroso incremento de varios órdenes de magnitud en la conductividad térmica del fluido agregando sólo ligeras nanopartículas de menos de diez manómetros de diámetro.

Ahora, investigadores del MIT han llevado a cabo experimentos para comprobar si se producía la microconvección, y han llegado a la conclusión de que los nanofluidos no tienen realmente las espectaculares propiedades de enfriamiento que se les atribuía.

El trabajo fue realizado en el Centro del MIT para la Tecnología de los Nanofluidos, por Jacob Eapen y Wesley Williams, del MIT; y Roberto Rusconi, investigador visitante del Politécnico de Milán, en Italia; con la colaboración de Jacopo Buongiorno, profesor de ciencia e ingeniería nucleares; Lin-Wen Hu, directora adjunta del reactor nuclear del laboratorio; Sidney Yip, profesor de ciencia e ingeniería nucleares; y Roberto Piazza, profesor del Politécnico de Milán.


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