Un mejor método para manipular los nanotubos de carbono
(NC&T) Los nanotubos de carbono (moléculas cilíndricas de carbono 50.000 veces más delgadas que un cabello humano) tienen propiedades que los hacen potencialmente útiles en la nanotecnología, la electrónica, la óptica, y como refuerzo en materiales compuestos. Con una estructura de enlaces internos que rivaliza con la de otra forma muy conocida del carbono, el diamante, los nanotubos de carbono son extremadamente fuertes y pueden ser muy eficientes como conductores eléctricos.
El problema es trabajar con ellos. No hay ninguna manera fiable de colocar los tubos en un circuito, en parte porque al crecer lo hacen con una orientación completamente desordenada, al azar, en lo que se parece a un cuenco de fideos.
Un modo de tratar de solucionar esto ha sido pegar a las paredes laterales de los tubos diminutas moléculas químicas que funcionan como "asas". Gracias a ellas, es posible congregar a los tubos y manipularlos. Pero estas "asas" moleculares también cambian la estructura de los tubos y destruyen su conductibilidad.
Ahora Young-Su Lee y Nicola Marzari, del MIT, han identificado una clase de moléculas químicas que conservan las propiedades metálicas de los nanotubos de carbono y su habilidad casi perfecta para conducir la electricidad con poca resistencia.
 | | Moléculas unidas como asas a un nanotubo de carbono. (Foto: Marzari Lab) |
Usando estas moléculas como asas, Marzari y Lee pudieron superar los problemas de fabricación y prestar nuevas propiedades a los nanotubos para una multitud de aplicaciones potenciales como detectores, sensores o componentes para la optoelectrónica.
Incluso algunas asas moleculares pueden transformar su estado entre un enlace roto y un enlace intacto, permitiendo a los nanotubos actuar como interruptores que pueden estar encendidos o apagados en presencia de ciertas substancias o de un haz láser. Este control directo de la conductancia puede llevar a desarrollar nuevas estrategias para la manipulación y ensamblaje de los nanotubos en interconexiones metálicas, sensores, o dispositivos de imagen que respondan en tiempo real a los estímulos ópticos o químicos.
El próximo paso para los experimentadores es confirmar que su método se desenvuelve lo bastante bien en el ámbito práctico.
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